viernes, 24 de abril de 2020

El Artigas del Cuartel


Una estatua con historia

Publicada originalmente en la "Memoria" de la JPP de T. y Tres, en 1894

                                                           La primera escultura ecuestre que hubo en nuestra ciudad, según el completo informe del año 1895 realizado por el entonces Jefe Político de Treinta y Tres, Antonio Pan, quien ejerciera ese cargo desde abril de 1894 a febrero de 1896, fue una representación del General José Artigas en posición de mando con su espada desenvainada apuntando al cielo, que se encuentra actualmente en el Patio de Armas del cuartel de nuestra ciudad, hoy sede del Batallón de Infantería Mecanizado Nº 10.
                                                        En el mencionado informe, al comenzar un extenso inventario de los muebles y útiles de la entonces llamada Casa Departamental (el actual edificio de Jefatura de Policía), Pan destaca que: “en el espacioso vestíbulo de entrada, pavimentado de mármol, se levanta sobre pedestal imitación granito una pequeña estatua ecuestre, en bronce, del General Artigas. Parece que el autor de esta obra ha querido, y lo ha conseguido, por cierto, presentar al preclaro jefe de nuestra nacionalidad en el momento en que frente a sus huestes libertadoras, les ordenase llevar una carga decisiva al enemigo, pues se halla en brioso corcel y ostentando en la diestra la espada desnuda, con la que señala a la derecha, mientras que con su mirada se dirige a la izquierda. Los trazos de la figura son soberbios y hacen de esa estatua una hermosa obra de arte”.

                                                            Al respecto, además, se afirma en el mencionado libro que al momento de escribir el inventario, en 1894, la escultura hacía ya quizá una decena de años que estaba en esa ubicación, cuando señala que “ Desde la administración del señor Don Washington P. Bermúdez (1887-1890), se encontraba en esta Jefatura sin haberse abonado su importe, por lo cual podía considerarse aún en calidad de préstamo. Traté enseguida de adquirirla en propiedad para esta Jefatura, lo que conseguí, siéndome ofrecida primeramente en ochocientos pesos. Obtuve después que se rebajara esta propuesta a cuatrocientos pesos, cantidad nada subida teniendo en cuenta el mérito de la estatua. Por tal motivo, la compré a su propietario don Emilio Landinelli, cubriendo aquella suma con el concurso de los señores Representantes de este Departamento, que me lo prestaron generosamente para ese fin, y con fondos de esta repartición, de la forma siguiente:
Donativo del señor Diputado Dr. Antonio E. Vigil…..  $ 100

Donativo del señor Diputado Dn Carlos E. Barros …..  $   50
Donativo del señor Diputado Dn José R. Barbot ……..  $   50
Pagado con economías de la Jefatura Política ………..  $ 200

                                                          La estatua, sin la ornamentada y artística base original que se puede apreciar en la primer fotografía que acompaña estas líneas y que ha sido copiada del libro mencionado, (base que además no hemos podido saber qué pasó con ella), está, como dijimos anteriormente y se puede apreciar también en la otra fotografía que adjuntamos, en el patio del Cuartel, en un pedestal de adoquines de granito, a una altura acorde con su tamaño y en muy buen estado de conservación aunque le falta la vaina de la espada, por ejemplo, pero se conserva y se está a la espera de un especialista que vuelva a colocarla en su lugar, según me informaron fuentes castrenses. Es propiedad del ejército desde el año 1932, cuando durante el gobierno de Gabriel Terra el escribano Raúl Rodríguez Dutra, por entonces Jefe de Policía, en nombre de la Jefatura la donó al batallón con asiento en nuestra ciudad.

                                                           Aun sin seguridades en cuanto a la autoría de la hermosa escultura, algunas gestiones realizadas por el edil John Medina ante el Departamento de Estudios Históricos del Ejército a los efectos de recabar mayor conocimiento respecto a la obra y gentilmente compartidas, nos permitieron saber que está considerada “de autor desconocido”, pero que se trata de una copia de uno de los bocetos con los que el escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari concursó en 1884 para la construcción del monumento a Artigas destinado a la Plaza Independencia de Montevideo”, no descartándose que sea de la autoría del propio bocetista.
Curiosamente, y de alguna manera confirmando ese origen de "maqueta de concurso", hay algunas otras de similar tamaño diseminadas en organismos e instituciones, como por ejemplo la que se publica en la foto siguiente, instalada en el Hall principal del Circulo Militar "General Artigas", que no se descarta sea otra de las participantes en el mismo concurso mencionado.


lunes, 13 de abril de 2020

El “Altillo” de Iza, en la Sierra del Carmen

Estancias, pulperías, taperas: lugares de la campaña olimareña (I)






                                                     La posibilidad de relacionar la historia, datos y descubrimientos documentales y relatos o referencias orales con un lugar específico, que ubica en un lugar conocido los hechos, y máxime cuando en ese lugar se ven o existen detalles o vestigios que los confirman, es, en mi opinión, casi un multiplicador de esos duendes malignos que muchas veces nos llevan a quienes nos apasiona la historia, a discurrir diálogos, situaciones o explicaciones que si alguna vez existieron se perdieron en el tiempo, y nos aleja del verdadero propósito de la historia: relatar los hechos probados y documentados, no probables y novelados.
                                                       Es una fuerte tentación ante la que –confieso-, he caído rendido más de una vez, adjetivando  o determinando hechos y situaciones con una buena dosis de condimentos producto de la imaginación del narrador y de los duendes de que hablaba.
                                                        Esta una larga introducción, que obra a modo de disculpa anticipada, para la serie de posts que hoy inicio, referidas a viejas taperas, estancias, viviendas y pulperías, algunas casi inexistentes y otras magníficamente mantenidas a lo largo de los años, que se diseminan por la campaña olimareña, y que en los próximos números intentaré contarles sus historias sin caer en la actitud antes reseñada.
                                                         Hay muchísimas, sin dudas. Casi tantas como pobladores y personas han pasado por los campos de Treinta y Tres, y cada rancho, cada tapera, cada lugar, tienen su historia particular, su anécdota: todas forman parte de su época y albergaron personas y sentimientos reales, con vidas reales y dramas y alegrías e historias de vida reales. Pero la intención de este proyecto no es rescatar eso, sino tan solo dejar registro de hechos, familias y curiosidades que vivieron en algunos lugares que están identificados y localizados: tan solo eso.  Entre tantos lugares, hubo que elegir algunos, y el criterio que primó en la elección de cuales Integrarán esta, es el de que en cada uno de ellos sus pobladores hayan cumplido un papel relevante en la historia del departamento, de la región o del país.  Son verdaderos testimonios territoriales de historias perdidas.

 
La pulpería o “altillo” del vasco Iza


                                                           Esta tapera situada en la Sierra del Carmen, al noroeste del departamento, con que iniciamos esta serie es sin dudas, una de las más impresionantes de la campaña olimareña, tanto por su porte, como por particular arquitectura. Los restos permiten conjeturar sobre una construcción de dos pisos, con cuarto de baño interior y en el piso superior, nada habitual en la campaña del siglo XIX y el que se vislumbra claramente por los restos que permanecen de viejos azulejos y sus características ventilaciones en cruz.

                                                                   La casa y su perímetro delimitado con un cerco de piedra que se conserva semi derruido estaba constituida por un cuerpo principal construido en piedra y ladrillos, que contenía la residencia familiar y el comercio- pulpería, profesión a la que se dedicó su dueño y constructor, el vasco Iza. La casa, de techo liviano, constaba de dos niveles, el superior de piso de madera donde se encontraban las habitaciones y el inferior en el que se desarrollaba la parte comercial, con un patio interior que aún hoy tiene restos de jardines y el brocal de un aljibe de boca angosta, y en un estratégico rincón, a media altura, una garita de vigilancia desde la cual se tenía clara visibilidad del camino, y de las dos puertas de ingreso: la de la pulpería, a la derecha, y el pesado portón de hierro, a la izquierda, características que la convertían en un bastión prácticamente inexpugnable.

                                                                      La parte externa, pero aún dentro del guardapatio descripto donde aún hoy se conserva otro aljibe del tipo tradicional, de brocal ancho y alto, según testimonios encontrados, era destinado a galpones de depósito de frutos del país que se negociaban, al resguardo de caballerías y carruajes durante la noche y al eventual alojamiento de viajeros. No he encontrado constancia ni testimonios que esa casa oficiara como posta habitual de diligencias.
                                                                 El profesor Omar Moreira (1932-2017), quien era criado en la zona, en su novela histórica “Fuego Rebelde” centrada en acciones de la revolución de 1904, detalla el pasaje del protagonista por el lugar una noche, y describe algunos detalles del salón comercial: desde el patio, había que pasar un par de portones para llegar a él. Un ancho mostrador  cuyo frente era de chapas de hierro remachadas a pilares del mismo material desde donde partían gruesas rejas que se empotraban en los tirantes del techo. Grandes estanterías y ganchos con mercancías rodeaban el salón, y la única ventana que daba al exterior tenía doble reja: una empotrada en la ancha pared y otra en el marco.

                                                          José Antonio Iza, el propietario del lugar, a quien Moreira describe ya sesentón como “más bien petiso, ancho de hombros, grandes entradas en el cabello, nariz aguileña, perita cuidada”, partió joven desde su tierra natal a “hacer la América”, como tantos de sus compatriotas en las últimas décadas del siglo XIX.  De origen vasco con antepasados en Guipúzcoa, dice haber nacido en la localidad cantábrica de Castro Urdiales en 1839, cuando el párroco José Reventós celebró su matrimonio en Treinta y Tres con Natividad Nogueira Callero, de 19 años. En la correspondiente inscripción que encontramos en el libro 1 de matrimonios de la Parroquia San José Obrero de nuestra ciudad, en el folio 60, fechada el el 8 de febrero de 1863, Reventós ya indica como residencia de ambos el paraje El Carmen, seguramente en el mismo lugar donde aún hoy, más de 150 años después, se yerguen las taperas de lo que fuera su señorial casa de comercio y domicilio, como se puede apreciar en algunas de las fotografías.

                                                                La pareja Iza Nogueria, tuvo por lo menos una decena de hijos, muchos de cuyos descendientes pueblan aun hoy en la zona. También a lo largo de sus años de trabajo en la Cuchilla del Carmen, su casa fue además hogar de parientes y amigos que vinieron a este nuevo mundo desde la España natal al llamado de las oportunidades de la época, y a este respecto el caso más notorio en la zona es el del “doctor” Agustín Iza Pérez, sobrino que recibió José Antonio juntos a sus hermanos y madre, quién después fuera a su vez notable vecino de la zona de Leoncho y Cuchilla de Olmos.

                                                          Un dato valioso que he podido establecer, es que la casa permaneció habitada y conservada en su mayor parte hasta por lo menos mediados los años 30, cuando seguramente ya en manos de algunos nietos de José Antonio Iza, se arrendaba a un fuerte productor de la zona, uno de cuyos descendientes nos proporcionó la foto antigua que también acompaña esta nota. En ella se pueden ver en forma clara, la garita y a ambos lados, las fuertes puertas descriptas.

miércoles, 8 de abril de 2020

Albores de Treinta y Tres


La creación del departamento, sus primeras divisiones seccionales y las nuevas autoridades




                                                    Como es sabido, el 20 de setiembre de 1884, el entonces Presidente de la República General Máximo Santos, cumpliendo una perseguida aspiración de lugareños encabezados por Lucas Urrutia, firmó el decreto de creación del Departamento de Treinta y Tres, tomando tierras de los vecinos departamentos de Lavalleja (entonces Minas) y Cerro Largo, y designando a nuestra ciudad como su capital.
                                                   En el artículo primero del mencionado decreto, se establecen los límites departamentales: 
AL NORTE el Arroyo Parao desde sus nacientes hasta el límite exterior del llamado “rincón de Ramírez”; desde dicho límite hasta el Río Tacuarí; este río aguas abajo hasta su desembocadura en la Laguna Merín.
Urrutia, precursor del departamento
AL ESTE. La ribera de la Laguna Merín desde la barra del Tacuarí hasta la barra del río Cebollatí, y siguiendo el curso de este río aguas arriba hasta la barra del Arroyo Corrales.AL SUR: el Arroyo Corrales desde su barra con el río Cebollatí hasta sus nacientes, un rumbo desde dichas nacientes hasta la barra del Arroyo Averías en el río Olimar Chico, y desde dicha barra de Averías, siguiendo el mismo Olimar Chico hasta sus nacientes en la Cuchilla Grande.AL OESTE: la Cuchilla Grande en toda su extensión desde las nacientes del Olimar Chico hasta las nacientes del Arroyo Parao.
                                                     En el artículo segundo, establece una contribución especial de los pobladores del nuevo departamento por el espacio de 3 años para solventar los gastos de instalación, y el tercero establece la obligatoriedad del nuevo departamento de contar en las elecciones con dos Representantes Nacionales y sus respectivos suplentes.

División administrativa



                                                         A los necesarios efectos de delimitar espacios para una mejor atención de los asuntos policiales y administrativos, algunos días después, el 18 de octubre, el Poder Ejecutivo decreta la subdivisión departamental del territorio de Treinta y Tres que es fraccionado en siete seccionales policiales y judiciales. Cabe aclarar en este punto que a pesar que en esa época éstas era coincidentes, se han practicado a lo largo del tiempo hasta hoy varias modificaciones en ellas, lo que supone que hoy nuestro departamento cuente con diez seccionales policiales (hasta hace poco eran once) y tan solo ocho seccionales judiciales.
                                                          El detalle de los límites seccionales que transcribimos a continuación, publicados en el libro de Compilación de Leyes y Decretos correspondiente al año 1884, nos permite no solo visualizar  la diferente estructura de la caminería de la época (recuérdese que no existían en su trazado actual la mayoría de rutas nacionales (ni la 8, 98, 17, 18 y 19, por ejemplo),y también intuir las diferencias con la actualidad en el comportamiento poblacional e importancia relativa de las diferentes zonas, habida cuenta que prácticamente la capital era la única localidad de todo el vasto territorio departamental.

Límites de las seccionales departamentales en 1884


Mapa publicado en la Memoria de la Jefatura Política de Treinta y Tres en el año 1894

1º Sección - Treinta y Tres

Límite Norte: El camino que pasa inmediato a la estancia vieja de Lago, va al Paso de Quintana en el Yerbal y su prolongación hasta encontrar la Cuchilla de Dionisio en las puntas de Corrales del Parado. Este: La Cuchilla de Dionisio  hasta las nacientes el arroyo de los Ceibos, y este arroyo hasta su confluencia en Olimar. Sud: El río Olimar hasta la cuchilla del Avestruz. Oeste: la cuchilla del Avestruz hasta donde se atraviesa el camino determinado como límite norte.

2ª Sección – Cebollatí

Norte: El arroyo de Leoncho desde sus nacientes en la Cuchilla de Dionisio hasta su confluencia en el arroyo del Parado. Este: El arroyo del Parado desde la barra de Leoncho hasta su barra en Cebollatí, y este río desde la barra del Parado hasta la barra de Olimar. Sud: El río Olimar desde su barra en Cebollatí hasta la barra del arroyo Ceibos, y este arroyo hasta sus puntas en la Cuchilla de Dionisio. Oeste: La Cuchilla de Dionisio desde las puntas del arroyo Ceibos hasta las puntas de Leoncho.

3ª Sección – Tacuarí

Norte: El río Tacuarí desde el límite llamado “Rincón de Ramírez” hasta su barra en la laguna Merín. Este: La laguna Merín desde su barra del Tacuarí hasta la barra del río Cebollatí. Sud: El río Cebollatí desde su barra en la laguna hasta la barra del Parado. Oeste: el arroyo del Parado desde su barra en Cebollatí hasta encontrar el límite exterior del Rincón de Ramírez y siguiendo por dicho límite exterior hasta el río Tacuarí.

4ª Sección - Parado

Norte y Este: El arroyo Parado desde sus nacientes en la cuchilla Grande hasta la barra de Leoncho. Sud: El arroyo Leoncho desde su barra en Parado hasta sus nacientes en la cuchilla de Dionisio y esta cuchilla hasta encontrar en las puntas del arroyo Corrales el camino que por la estancia de los Castro va al paso real de Quintana en el Yerbal, y este camino hasta el Paso de Quintana. Sud-Oeste y Oeste: el arroyo Yerbal desde el paso de Quintana hasta sus nacientes en la Cuchilla Grande, y la Cuchilla Grande desde las puntas del Yerbal hasta las del Parado.

5ª Sección – Avestruz

Norte: el arroyo del Yerbal desde el paso de Quintana hasta sus nacientes en la cuchilla Grande. Sud-Este: El camino que pasa por el paso de Quintana hasta su empalme con la cuchilla del Avestruz y esta cuchilla hasta el río Olimar. Sud: El río Olimar desde la barra del Yerbal hasta sus nacientes en la cuchilla Grande. Oeste: La cuchilla Grande desde las puntas del río Olimar hasta las puntas del Yerbal.

6ª Sección – Olimar

Norte y Este: El río Olimar desde sus nacientes en la cuchilla Grande hasta la barra de Olimar Chico. Sud: Olimar Chico desde su barra en Olimar grande hasta sus puntas. Oeste: La cuchilla Grande desde las puntas del Olimar Chico hasta las puntas del Olimar Grande.

7ª Sección – Corrales

Norte: El río Olimar desde su barra en Cebollatí hasta la barra de Olimar Chico, y éste arroyo desde su barra hasta la barra de Averías o Sauce. Este: El río Cebollatí desde la barra del Olimar hasta la barra de Corrales. Sud: el arroyo de Corrales desde su barra en Cebollatí hasta sus nacientes. Oeste: una línea recta que va desde las puntas del arroyo Corrales hasta la barra del arroyo Averías o Sauce en Olimar Chico.

Las autoridades del nuevo departamento


                                                   Al tiempo de la fundación, según el libro del Presupuesto Nacional para ese período que se conserva en el acervo de la Jefatura de Policía de Treinta y Tres  y al que tuvimos acceso gracias a los buenos oficios y el esfuerzo mancomunado en la búsqueda de material del comando y personal encabezado por el Jefe de Policía Inspector Víctor Sánchez, el departamento contaba con un personal público, que entre jefes y subordinados superaba los dos centenares de personas.



                                                  Según el mencionado libro, en el ámbito policial, era donde revistaban la mayoría, según el siguiente detalle:
                                                  Un Jefe Político y de Policía –que lo fue el Coronel Manuel M. Rodríguez-, un Oficial 1º, un Oficial 2º, un Comisario de órdenes e Inspector de Policía, un Auxiliar, un Alcaide Escribiente, un Médico de Policía y un Portero, en Jefatura, totalizando 8 plazas.
                                                   En lo que tiene que ver con el personal de las seccionales, se establece que existían dos Sub Delegados, seis Comisarios de seccional, un Comisario Volante, tres Escribientes, nueve Vigilantes de 1º, once Vigilantes de 2º y noventa y cinco guardiaciviles, o sea que en total se empleaban 127 personas.
Primeras autoridades departamentales
                                                    En el área administrativa del departamento, la recientemente creada “Junta Económica Administrativa”, (de carácter honorario presidida por Pedro Aguiar),  heredó los cargos rentados de la anterior Comisión Auxiliar que le rendía cuentas a Melo, a saber: un secretario, un escribiente, un Inspector de Salubridad, un portero, un jardinero, y un sepulturero.
                                                       En lo que tiene que ver con la Educación Pública, cuyo Inspector Departamental fue Saturnino Roldán, el Presupuesto de Gastos indica los siguientes cargos, además del nombrado Roldán: un Secretario/Tesorero, un maestro de 2º grado, una maestra de 2º grado, un ayudante para la escuela de varones y una ayudante para la escuela de niñas, en lo que tiene que ver con la capital, mientras que en el área rural, se crean seis cargos de escuelas rurales, entre ellas para las ya establecidas en Isla Patrulla, Yerbalito y Cuchilla de Dionisio , y cuatro cargos apartes para “maestros de frontera”
                                                         Por último, en el plano impositivo, se nombra un Administrador de Rentas – que fue el Capitán Alejandro G. González-, a quien acompañarían tres auxiliares.
                                                         Por su parte, en el plano del Poder Judicial a pesar de que como poder independiente no figura en ese entonces el Presupuesto de Gastos del Estado, el Juez Letrado era el Dr. Pedro Garzón, ocupando la actuaría el escribano Indalecio Rodríguez y Rocha.

sábado, 28 de marzo de 2020

En 1894, un 25 de Agosto...



Festejo patrio devela la antigüedad de la tradición cultural olimareña






                                                               En las postrimerías del siglo XIX, el entonces pujante pueblo de Treinta y Tres estaba viviendo una etapa de expansión significativa, tanto a nivel comercial y económico como en el aspecto poblacional, donde había visto acrecentado notoriamente la cantidad de pobladores, tal como nos permitió observar el completo censo realizado en 1894 por el entonces Jefe Político y de Policía, don Antonio Pan, publicado en su “Memoria de la Jefatura Política” y del que ya hemos tomado cuenta detalladamente en ediciones anteriores.
                                                             En efecto, el incipiente surgimiento de pequeños núcleos poblacionales en las cercanías de la ciudad capital, con sus emprendimientos comerciales y productivos, el traslado hacia la ciudad de un gran número de familias de ganaderos, y una agricultura incipiente pero briosa, convertía al pueblo en atractivo destino de comerciantes, emprendedores y trabajadores de los más disímiles artes y oficios.
                                                              Quizá los ejemplos más claro para visualizar estas afirmaciones, sean dos que aún hasta hoy permanecen y conocemos: Villa Sara y Poblado Alonso.
                                                               En el caso de Villa Sara, ya en la década de 1890 Camilo Barreto Medina había comenzado a lotear, vendiendo algunas chacras, como lo menciona el propio Pan en el libro citado; alrededor del 900, Julio R. Gómez y Rafael De Crecenzio fraccionan un campo creando el Pueblo Lavalleja apoyado sobre el Camino Nacional, y en el 12 Luisa Goicochea de Arroyal manda delinear su fraccionamiento Villa Sara, nombre que fue el que definitivamente perduró como nombre genérico de toda esa población. Apenas comenzado el siglo, fue un sitio de mucho tránsito y mucha actividad: en el km 330 de la vía, se instaló la estación provisoria del ferrocarril mientras se realizaba la construcción del puente sobre el río hacia la capital. De esta estación, además, partía hacia el noroeste acompañando aguas arriba el cauce del Olimar, “hasta la estancia de Hontou”, un trencito de trocha angosta del que pocas huellas quedan, que se usaba para la explotación de leña y carbón del rico monte indígena y que implicaba un importante movimiento de braceros y personal de trabajo. Contemporáneamente aproximadamente en el lugar donde hoy se encuentra la “Fomento” existían un par de “locales feria”, tal como lo documentan los recortes que publicamos adjuntos, y que sin duda con su movimiento de troperos y comerciantes fueron un polo importante en el desarrollo de la zona. Grandes casas de comercio, como lo fue por ejemplo la de Lapido, que funcionó además de almacén de ramos generales y frutos del país, como fonda y hospedaje, completaban el panorama de intenso desarrollo de la época.
                                                               Poblado Alonso, por su parte, se estaba desarrollando también con rapidez, fundamentalmente a instancias y consecuencias del emprendimiento industrial y comercial de Bautista Perinetti y sus hijos, que con la instalación de su hoy destruido molino, y la implementación de cuadrillas de trilla y secado portátiles, crearon un núcleo laboral significativo, no solamente en generación de puestos de trabajos directos, sino también con toda la infraestructura que implicaba gran cantidad de trabajo indirecto, que llevó a mucha gente y sus familias a radicarse en sus proximidades. Una idea de la cantidad de gente que trabajaba en ese entorno, sin dudas, la da con fidelidad la fotografía que adjuntamos, del equipo de trabajo de Perinetti con su trilladora y secador portátiles.
                                                                 Tampoco debemos olvidar, en estas consideraciones, que por ese punto pasaban en la época los más importantes caminos: la ruta hacia Melo, y la salida hacia “Parao”, “Sarandí”, “Tacuarí” y la frontera, o sea las actuales Vergara, Rincón, Plácido Rosas y Río Branco, con todo el tránsito de personas, bienes y servicios que ello implicaba.


Festejo de las Fiestas Patrias


                                                               En el plano social y cultural, el reciente nombramiento de Treinta y Tres como capital del nuevo departamento, también fue caldo de cultivo para un salto cualitativo: nuevas autoridades, nuevas dependencias públicas, más escuelas, maestros de música, profesionales y docentes que diseminaron en varias generaciones la semilla de lo que serían más tarde las brillantes generaciones de actores culturales de principios y mediados del siglo XX.
                                                                En este aspecto, un documento conservado en el Archivo General de la Nación, en la caja 2 de la Jefatura Política de Treinta y Tres, referente a la celebración en agosto de 1894 del 69º aniversario de la Declaratoria de la Independencia, es un testimonio invaluable que permite conocer algo de las costumbres de la época y que además en el detalle de su “velada literario-musical” revela el alto nivel cultural de la sociedad olimareña de entonces.
En efecto, mientras el pomposo programa (cuya imagen acompañamos) anuncia en su portada la Fiestas Patrias para los días 24, 25 y 26 de agosto de 1894, el “Programa General” que se publica en la contratapa destaca para el primer día “reparto de carne y pan a los pobres”, el establecimiento de un campamento en el Olimar por parte de la Compañía Urbana previo a un Banquete y paseo campestre para las autoridades, finalizando la jornada con la ya mencionada “velada literario-musical”.

                                                             Para el día siguiente, el programa prevé actividades a lo largo de todo el día, comenzando con la ejecución del Himno Nacional a cargo de la Banda de música de la Jefatura al salir el sol,  continuando con un desfile militar por la calle principal de la Compañía Urbana, y seguido por un Te Deum solemne en la iglesia parroquial. Para horas de la tarde, se anunció  una reunión de los alumnos de las escuelas locales al pie de la Estatua de Lavalleja en la plaza para cantar el Himno, y luego desfilar frente a la de Artigas, en el hall de Jefatura donde además se agasajaría a los menores con dulces, golosinas y refrescos, para culminar el día con un gran Baile de Gala en los propios salones de la Jefatura.
                                                          Para el día siguiente, además, se anunció como fin a los festejos, una serie de carreras que se realizarían en el camino al Paso del Olimar, para culminar en la noche con retreta e iluminación en la plaza, y la detonación de “fuegos artificiales, cohetes y bombas”, como corolario.

Velada literario-musical


                                                           En la parte interna de la invitación, se detallan las actividades del acto cultural que se desarrolló en los salones de la escuela “mixta” (hoy escuela 2) y que se dividió en dos etapas. En la primera parte, luego de la ejecución del Himno nacional por parte de la Banda de Jefatura dirigida por el teniente Justino Klein, se establecía una parte oratoria, con discursos a cargo del Jefe Político Antonio Pan, del Dr. Ricardo J. Areco y de la maestra Teresa Ipar de Imizcos, cuyo nombre lleva hoy la escuela Nº 31 de nuestra ciudad.
                                                        Más tarde, la primera interpretación musical estuvo a cargo de don Domingo Melazzi acompañado al piano por Carlos Freire, quien cantó “Musica Proibita”, del compositor italiano Stanislao Gastaldon. A continuación la señorita María Amelia Maeso dio lectura a una página literaria y posteriormente la señorita Felipa Arbenoiz recitó un fragmento de La Leyenda Patria, y la niña María Pereyra declamó una poesía alusiva a la fecha. Un poco después, la señorita Albina P. de Muniz interpretó al piano la melodía “Sonámbula”, de Bellini, y más tarde Freire hizo lo propio con      “Ogarita”, de Nessler. Finalizando la primera parte, se recitaron diversos fragmentos de poemas patrios, a cargo del niño Oscar Deffeminis, de las señoritas Antonia Aguerrebere y Anatilde Zabalegui y del caballero Raimundo Escobal.
                                                        La segunda parte del evento, en el que se siguieron mezclando obras musicales con páginas literarias y culminó con un discurso de cierre pronunciado por el Inspector Departamental de Primaria Santiago Mussio, en la parte musical  dio comienzo con la ejecución de la Banda de un fragmento de una zarzuela, luego Melazzi cantó la romanza “Si e ver” de Mattei, más tarde la señorita Sara Hontou ejecutó al piano la pieza “Reve d’un ange” de Ludovic y cerró la Banda con el vals “Walz de Waldtenfeld”.
                                                      En el aspecto literario, la señorita Liberata Maeso habló sobre “La Patria y la Educación”, luego la niña Rosa Bas recitó el poema “La Bandera”, y más tarde Luciano Macedo discurrió sobre el tema “La unión hace la fuerza”.  Un poco después, participaron los niños César A. Más, Héctor Olivera y Víctor Pereira declamando poesías alusivas, nuevamente la señorita Aguerrebere leyó otro poema, el señor Juan Defféminis habló sobre “El Patriotismo”, y el señor Blas C. Martínez realizó un relato titulado “Artigas, Rivera y Lavalleja”.

                                                      El expediente encontrado, está acompañado por una carta elevando a las autoridades nacionales el informe de los sucesos, en una parte de la cuál se expresa:
“El pueblo en masa se asoció a estas fiestas, haciéndolas más solemnes y animadas, con verdadero entusiasmo y espontaneidad, demostrando así elocuentemente, no solo su acendrado afecto a las glorias de la patria y su decidida voluntad para venerarlas dignamente, así también las simpatías y esperanzas halagüeñas que le inspiran todos los actos del Superior Gobierno y los de las autoridades que se esfuerzan en acompañarlo con toda decisión y empeño en su ardua y progresista labor de “Administración y Trabajo”.
                                                   Una prueba más acabada de esas simpatías y esperanzas,  Exmo Señor, es el hecho, -bien notable por cierto-, de que en este pueblo jamás en festejo de ningún género, se ha visto tan inmensa concurrencia como ahora, observándose además, que el número de forasteros de campaña y puntos lejanos era no menos inmenso, a pesar de las dificultades sin cuento que se ofrecen para el tránsito, debidas a las grandes crecientes que han originado las lluvias casi incesantes de un mes a esta parte.
                                                   Si en las fiestas sociales ha reinado la cultura y distinción que caracterizan a toda sociedad adelantada, no menos cultura, así como el orden más inalterable, han reinado en los festejos públicos. La policía, que redobló su vigilancia esos días y muy especialmente en la gran reunión de carreras habida en la Costa del Olimar, no ha tenido que intervenir en ningún incidente enojoso.”



Doña Concepción E. de Urtubey


Un carta especial: ¡no me lleven el capataz!




                                                               El 14 de octubre de 1821, María de la Concepción Estrada y Viana, viuda de su tío, el Brigadier General Francisco Xavier Viana y Alzáybar, contrae segundas nupcias con el Doctor y Constituyente José Agustín de Urtubey y Farías, destacado militar cordobés que fue uno de los promotores de la independencia de Córdoba, (en 1815, bajo los auspicios de Artigas).
                                                              Concepción, con cuatro hijos pequeños funda entonces nuevo hogar con Urtubey, con quien va a tener otros cuatro vástagos, entre ellos el luego Jefe Político y de Policía de Treinta y Tres y Cerro Largo, y comandante blanco en las revoluciones de Aparicio, Agustín de Urtubey y Estrada, y ocupan como residencia habitual la que habían llamado “Estancia de la Concepción”, erigida en los campos otorgados a su finado esposo en 1795 como consecuencia del arreglo judicial en que terminó el largo litigio entre los herederos de Bruno Muñoz y los de la “Mariscala” por gran parte de las tierras de esta zona este del país.
                                                             Urtubey Farías en su nuevo hogar en tierras hoy olimareñas en la zona que aun el nombre recuerda su apellido, prosiguió la lucha independentista, y cooperando más tarde con la cruzada libertadora (1825-28), actuando posteriormente como Constituyente en la redacción de la primera Carta Magna de 1830.
                                                             Encontrándose nuestro territorio inmerso en la Guerra contra Brasil, en 1827, y el patricio cordobés integrando el ejército libertador al mando de Lavalleja, la necesidad de soldados en las filas del ejército de línea provocaba que las partidas recorrieran las estancias donde hubieras hombres en edad de combatir, y los reclutaban aún contra su voluntad, en levas obligatorias que dejaban la campaña y la explotación pecuaria prácticamente en manos de niños, ancianos y mujeres.
Campos en Rincón de Urtubey, con las sierras del Olimar al fondo
                                                 En ese marco de cosas, viendo con desesperanza que sus bienes y la subsistencia de su familia corría peligro, doña Concepción Estrada escribe una significativa carta a su pariente el General Miguel Etanislao Soler, marido de su tía Natividad Viana y en ese momento Jefe de Estado Mayor del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, para intentar mantener en su puesto a su capataz, con el propósito que a pesar de la guerra su hacienda continuara produciendo.
                                                    La carta, que se conserva en los anales del Museo Histórico habla por si misma, y la transcribimos a continuación:




Señor Don Miguel Soler
Estancia de la Concepción Julio 11 de 1827

                                     Muy Señor mío: molesto su atención con esta, obligada de la necesidad en que estoy de hacerlo, y cierta, a mi juicio, que Vd. puede remediarla, y que lo hará.
                                     En esta estancia, es donde he.reunido la parte más notable con que cuento de los intereses, que deben formar mi subsistencia y la de mi familia; por consiguiente, para su conservación hago el sacrificio de desprenderme hasta de los criados necesarios al servicio interior de mi casa, pues no hay que contar con peones, cuando todos están empleados en el servicio a la patria; mas siendo con este fin es muy tolerable esta escasez.
                                     Lo que miro como insoportable es que me arranquen hasta el Capataz. La falta de un hombre en el servicio no equivale a las ventajas, que reporta al Estado en mantener crecidos intereses de que ha estado usando en sus necesidades. Creo muy bien que no habrá órdenes para tanto; que cuando un oficial comanda una partida, se tienen las consideraciones debidas, más cuando un sargento ó cabo sin juicio viene al cargo de ella, todos están a la merced de sus caprichos y solo se contienen por una autoridad o quien teman.
                                      Para no exponerme a esto, y a que quitándome el capataz sean destruidas en dos días todas estas haciendas, me tomo la confianza de escribir a Vd. y suplicarle se sirva mandarme una ordenata, para que los Comandantes de partidas no remuevan de esta estancia a su Capataz, llamado José Gregorio Vidal, que está al cargo de todos los intereses, que hay en ella.
                                     Solo la firma de Vd. es respetada, espero pues que me la remita con el chasque conductor de ésta.
                                     Deseo que lo pase bien, y que mande a su afectísima servidora

Q.B.S.M.
Concepción Estrada de Urtubey

jueves, 26 de marzo de 2020

Marcelino Barreto (III)

Su herencia: bienes y distribución sucesoria en 1856




                                         Apenas algunos meses habían pasado de aquella madrugada otoñal de abril del 55 cuando un cortejo apesumbrado acompañó a su última morada en el cementerio de Melo, el cuerpo sin vida del Coronel José Marcelino Barreto, a quien le faltaron apenas un par de días para cumplir los sesenta años de edad, y que fue protagonista de una vida intensa. De participación directa en las luchas independentistas del río de la plata primero y de los conflictos internos del país después, eso no fue óbice para que paralelamente, conformara con Teodora Medina Baldenegro una extensa familia de las fundadoras de nuestro Treinta y Tres, acumulando además una respetable fortuna como productor rural para la época, con propiedades propias en la margen derecha del Olimar, como pudimos apreciar en la documentación de la nota anterior.
                                          Su viuda, Teodora, con quien había estado casado por más de cuarenta años y habían tenido once hijos de los cuales le sobrevivieron solamente seis, cuatro varones y dos mujeres, al poco tiempo del fallecimiento del veterano guerrero, reunió a sus hijos para realizar la partición de los bienes quedados, quienes de común acuerdo designaron dos vecinos para que realizaron un inventario y tasación de los mismos, para luego proceder a su reparto.
                                          Nombrados que fueron entonces, “Don Leonardo Pereyra y  Don Seferino Dutra”, procedieron a realizar su tarea, quienes presentan en los primeros días de enero del 56, a los herederos, reunidos en su casa paterna de Olimar Grande, a pocos metros de la “Laguna de Arnaud” próxima a donde actualmente se erige la “Estancia del Banco”, la extensa tasación que reproducimos a continuación, por considerar que se trata de un documento muy esclarecedor sobre el modo de vida de la época.
                                           La misma comienza explicando que “en la quinta sección del departamento del Cerro Largo, estancia de Da. Teodora Medina de Barreto en la costa del Olimar grande a los doce días del mes de enero de mil y oito sientos y sincuenta y seis, reunidos la referida Da. Medina de Barreto con todos sus hijos y herederos de su finado esposo Don Marcelo Barreto siendo el primero don Apolinario Barreto y por su esposa Da. Serapia Barreto Don José Barnada, Don Zoilo Barreto, Don Mónico Barreto, Don Camilo Barreto y por su esposa Da. Juana Barreto Don Cirilo Miraballes, los cuales declara la mensionada señora Madre de dichos herederos y especialmente estos que están en la maior edade y por con siguiente abiles para administrar la parte de bienes que por Erencia paterna les corresponda por tanto an convenido entre Madre e hijos que los imbentarios y repartición de dichos bienes se aga extrajudicialmente sin intervención de autoridad alguna y para tal efecto nombraron para tasadores a los vecinos Dn Leonardo Pereyra y Dn. Ceferino Dutra los que se allan presentes y an admitido el cargo con lo que se dio principio en la forma siguiente:

Inbentario y tasación.

Primeramente se inventarió y tasó:
Por una marquesina de sedro ............................................................................................... 5,-
Por catre cama de pino forrado en cuero........................................................................... 2,-
Por una mesa redonda con cajón de cedro........................................................................ 8,-
Por un sofá de medio uso.................................................................................................... 24,-
Por una mesa vieja ................................................................................................................ 2,-
Por oito sillas francesas de madera a 960 cada una........................................................ 9,480
Por dos idem inutiles a quatro reales .................................................................................. 1,-
Por dies idem de servicio a siete reales................................................................................ 8,600
Por una mesa grande de pino ............................................................................................... 8,-
Por dose sillas inutiles a quatro reales.................................................................................. 6,-
Por un armario de pino bastante usado.............................................................................. 5,-
Por un catre de cuero biejo sin tornillos............................................................................... 1,-
Por dos idem............................................................................................................................. 2,-
Por un baul biejo..................................................................................................................... 1,400
Por una batea de pino nueva con tapa de amasar........................................................... 5,-
Por dos baules nuevos en quatro pesos y quatro reales................................................... 9,-
Por uno idem usado................................................................................................................ 3,-
Por un recado de medio uso en ............................................................................................ 5,-
Por dos cojinillos de lana torsida a 14.320 c/u................................................................ 28,640
Por un recado cargador en..................................................................................................... 4,-
Por una jerga en....................................................................................................................... 2,400
Por una idem............................................................................................................................ 2,-
Por una barregueira de cincha de piola............................................................................... 4,-
Por una jerga bieja en............................................................................................................. 0,600
Por un sobre pellón con sobre sincha bordado de seda en ........................................... 25,320
Por un rifle francés en.......................................................................................................... 25,-
Por una guitarra en barnisada con caja.............................................................................. 6,-
Por una torre de madera........................................................................................................ 1,160
Por un mortero biejo............................................................................................................... 0,400
Por cinco asadores de fierro usados a quatro reales......................................................... 2,400
Por oito ollas de fierro usadas a peso.................................................................................. 8,-
Por una ydem de aser jabón en.......................................................................................... 12,-
Por un par de botones de tirador de plata........................................................................... 9,400
Por un recado plateado........................................................................................................ 57,480
Por un puñal con baina y mango de plata....................................................................... 19,-
Por un pretal de plata en ..................................................................................................... 45,480
Por un rebenque de plata en............................................................................................... 16,640
Por un par de estribos con pasadores de plata................................................................ 42,-
Por un par de espoilas de plata........................................................................................... 59,480
Por un recado plateado en.................................................................................................. 48,-
Por unas riendas plata en.................................................................................................... 49,480
Por un chapiado en plata.................................................................................................... 19,160
Por un fiador de plata en..................................................................................................... 21,480
Por un chapiado y un freno con copas en........................................................................ 19,160
Por una espada con baina de plata y guarnision de plata............................................ 45,480
Por dos cucharones de plata a oito pesos 480 cada uno............................................... 19,160
Por un bosal trensado y una manea.................................................................................... 6,-
Por una carreta en bon estado............................................................................................ 60,-
Por dos idem usadas a sincoenta cada una................................................................... 100,-
Por un carretón bastante usado de tirar a caballo............................................................ 9,480
Por una carretilla de mano de pino...................................................................................... 4,-

Lo esistente en la estancia donde reside
don Zoilo Barreto en la margen direita de Olimar grande .

Por un asador de fierro en ..................................................................................................... 2,-
Por dos asadores idem a siete reales.................................................................................... 1,600
Por una casa con dos puertas y una ventana chica y marcos..................................... 44,-
Por una escopeta..................................................................................................................... 6,-
Por dos bancos de pino.......................................................................................................... 2,480
Por un rancho para leña regulando dos carradas a oito reales ...................................... 2,-
Por un pedazo de guardapatio.............................................................................................. 8,-
Por un rancho en mal estado con tres puertas apolilladas............................................ 18,480
Por un idem.............................................................................................................................. 6,-
Por un idem que sirve de cocina........................................................................................... 8,-
Por una quinta con membrillos, durasneiros, tres ygueiras y tres naranjeiros .......... 16,-
Por dos dusenas de tijeiras de todo palo y quatro tirantes apolillados.......................... 2,480
Por una mangueira de palo a pique de todo palo y mui arruinada............................. 16,640
Por un corral de cavallos mui arruinado............................................................................. 5,-
Por un chiqueiro de obejas.................................................................................................... 2,480
Por un balde biejo................................................................................................................... 0,160
Por dos baldes de lata............................................................................................................. 0,240

Lo esistente en la estancia donde reside Dn. Apolinario Barreto

Por un rancho de terrón con las paredes bencidas  y los simientos afora de la
Tierra y presisando nova cobierta y mucha madera..................................................... 50,-
Por un quarto con puerta y ventana y cocina y galponsito.......................................... 20,-
Por dies sillas biejas a quatro reales..................................................................................... 5,-
Por un armario usado........................................................................................................... 12,-
Por una mesa de pino............................................................................................................. 3,-
Por una marquesa bieja......................................................................................................... 2,480
Por un lavatorio biejo............................................................................................................. 1,-
Por una mesa con cajón mui usada.................................................................................... 3,-
Por una tinaja para agua....................................................................................................... 2,480
Por una percha chica.............................................................................................................. 0,480
Por una mesa vieja................................................................................................................. 4,-
Por una manguera de palo a pique.................................................................................... 30,-
Por sinco naranjos frutales a quatro pesos...................................................................... 20,-
Por sinco idem que no dan fruta........................................................................................ 10,-
Por unos durasneros y membrilleros la maior parte arruinados................................... 10,-
Por siete igueiras a peso.......................................................................................................... 7,-
Por un mansano...................................................................................................................... 2,-

Lo esistente en la estancia que va a residir Dn Camilo Barreto

Por una mangueira en boino estado.................................................................................. 20,-
Por un cerco de fajina con estacones delgados............................................................... 30,-
Por una mesa de cedro........................................................................................................... 4,-
Por dos catres de lona a desioito reales cada uno............................................................. 4,400
Por quatro sillas viejas............................................................................................................ 2,-
Por un armario chico.............................................................................................................. 1,-
Por una casa con sinco puertas y quatro ventanas de pino.......................................... 50,-
Por una cosina con un galponsito...................................................................................... 10,-
Por un galpón biejo................................................................................................................. 8,-
Por una quinta con pocos arboles...................................................................................... 16,-
Por un naranjo frutal.............................................................................................................. 4,-
Por oito igueiras frutales......................................................................................................... 8,-
Por un barril y una rastra para agua.................................................................................... 1,400
Por una olla de fierro y dos asadores ydem....................................................................... 1,600
Por 423 obejas a peso cada una...................................................................................... 423,-
Por 83 cavallos utiles a 7 pesos y 166 cada uno.......................................................... 554,430
Por 48 inutiles en 2 pesos con 320..................................................................................... 95,160
Por dos ydem parejeiros a veinte pesos............................................................................ 40,-
Por desioito redomores a quatro pesos............................................................................. 72,-
Por desioito potros a tres pesos........................................................................................... 54,-
Por 154 yeguas a peso....................................................................................................... 154,-
Por 29 potrillos mamones.................................................................................................... 11,480
Por 2373 animales vacunos de cria a seis pesos cada uno................................... 14.238,-
Por 300 novillos a diez pesos........................................................................................ 3.000,-
Por 62 idem a diez pesos................................................................................................... 620,-
Por 27 bueyes a catorce pesos y quatro reales.............................................................. 391,-
Por 135 lecheras a oito pesos........................................................................................ 1.080,-
Por dos suertes de campo alto i 2142 cuadras a 2300 la sorte............................... 6.420,-
Por quatro sortes de campo bajo i 764 cuadras a 2150 la suerte.......................... 9.204,-
Por una mula cavalla............................................................................................................. 7,160
Por un anteojo nuevo........................................................................................................... 14,320
Por un idem usado.................................................................................................................. 7,160
Por un yesquero de plata....................................................................................................... 4,640
Por unas ebillas de plata para suspensorios....................................................................... 3,480
Por deudas varias a la testamentaria según documentos........................................ 9.028,750
Por ymportancia de cueros............................................................................................... 272,-
Por deuda de varios erederos............................................................................................ 116,160
Por sien pesos que tiene que aver la testamentaria del remate del paso
Del año 1856....................................................................................................................... 100,-
Por una canoa....................................................................................................................... 33,430
Por Sinco mil siento oitenta i oito pesos con 160 reales en plata........................... 5.188,160

TOTAL DE LA TASACION........................................................................................ 52.532,750

No habiendo nada mas que tasar queda concluida esta tasación inbentario y asciende el caudal inventariado y tasa de sincuenta y dos mil quinientos y sincuenta y dos pesos con cuatricientos oitenta reais y en prueba de nuestra conformidad firmamos el presente en Olimar Grande a  veintidós de enero de  1856.


Teodora Medina de Barreto
A ruego de Dn Apolinario Barreto….  Miguel Palacios
Por mi esposa Da. Serapia Barrto…. José Barnada
A ruego de Dn Zoilo Barreto....     Vasco Silva de Ledesma
Por mi poderdante Dn Mónico Barreto… José Barnada
Camilo María Barreto
A ruego de Dn Cirilo Miraballes por su esposa Juana Barreto….  Miguel Palacios
Leonardo Pereyra Tasador y contador.


El reparto de bienes 


                                      Estando conformes todos los herederos que suscriben  los inventarios y tasación que antecede y no teniendo que oponer ningún obstáculo, procedemos al nombramiento de contador para formar las cuentas de división y partición y hemos acordado nombrar a don Juan Quintela. Para que conste firmamos  el treinta de enero de 1856 en Olimar Grande. Siguen las mismas firmas anteriores, excepto la de Pereyra, y más adelante consta la aceptación de Quintela y el resumen de su partición es el siguiente:

                               A la viuda, doña Teodora, le adjudica la mitad, y a cada uno de los seis hijos herederos, la cantidad de 4.379 pesos con 307 reis, que a grandes rasgos, se dividen de esta manera:
A Apolinario, se le adjudican 3.101 cuadras  de campo bajo, 197 vacunos de cría, 30 novillos, 2 bueyes, 11 lecheras, 16 yeguarizos, la mula , 35 ovejas y el pretal de plata, además de los muebles e instalaciones de su domicilio.

                                A Serapia, 3600 cuadras de campo alto, 175 vacunos de cría, 11 lecheras, 2 bueyes, 35 ovejas, un parejero moro, y otros 14 equinos. Además, hebillas y rebenque de plata, un baul, cojinillos y jergones completan su parte.

                                A Zoilo, le tocan 3101 cuadras de campo bajo más las existencias tasadas en el establecimiento donde reside, con más 197 vacunos de cría, 300 novillos, 2 bueyes, 11 lecheras, 35 ovejas y otros tantos yeguarizos. Completa su porción, con la adjudicación de un recado usado y una carreta.

                                  Mónico recibe también 3.101 cuadras de campo bajo, 197 vacunos de cría, 30 novillos, 2 bueyes y 11 lecheras. Asimismo, 26 equinos y 35 lanares. Es además quien queda con un puñal, las espuelas, chapeado y freno y yesquero de plata, y algunos otros muebles menores.
Juana, por su parte, también recibe 3.101 cuadras, la misma cantidad de vacunos de cría, 197, mas 20 novillos, 2 bueyes, 6 lecheras, 13 caballos, 35 ovinos y una carreta. Además, varias prendas del apero de lujo: uno de los recados plateados, estribos, chapeado, el sobre pellón bordado, el pellón de hilo y otros muebles.

                                 Por último, Camilo hereda 3101 cuadras de campo alto y sus posesiones residenciales, similares cantidades de animales que sus hermanos, y además el recado plateado más caro, el fiador de plata y el rebenque del mismo material, y un bozal y manea trenzados haciendo juego.





Nota: Las imágenes son parte de la colección de dibujos pertenecientes a Juan Manuel Besnes e Irigoyen que se conservan en la Biblioteca Nacional, y corresponden a paisajes del año 1852, que bien podrían corresponder a la casa familiar de los Barreto Medina situada en la margen oeste del Olimar. Las firmas de los involucrados son fotografías del protocolo original en custodia