viernes, 17 de marzo de 2017

Traición y heroísmo entre Yaguarón y Río Branco

Sucesos de la Revolución del 97 en la frontera 

HECHOS EN LA VILLA DE ARTIGAS, NARRADOS POR EL PATRIOTA DN. ISMAEL VELAZQUEZ.


1.
En octubre de 1896, vino el comandante Antonio Mena, al Departamento de Cerro largo, a invitar a los correligionarios para el movimiento que debía producirse desde Buenos Aires. Con ese motivo fui a Melo, á indicación de Navarrete y para evitar que la venida de Mena á Artigas llamase la atención de las autoridades.

Revolucionarios del 97

En Melo tuve una conferencia con el Sr. Mena y en ella nos manifestó que venía mandado por la Junta de Guerra que allí se había organizado y había resuelto producir el movimiento: que esa Junta prescindía del Directorio, porque, éste no creía aún oportuno dicho movimiento: que. venía por tanto a ver si los correligionarios estábamos dispuestos, si teníamos elementos, etc. Le contesté, que yo y mis amigos, no entrábamos en nada que no revistiera seriedad y fuera ordenado por los hombres principales del partido y que me extrañaba no figuraran muchos de esos hombres, ni el Directorio, que nada por ellos sabíamos y que no teníamos elementos ningunos, ni a nadie habíamos visto; pero que trataríamos de ponernos al habla con el Directorio y otros amigos.
En seguida se le escribió de Melo al Directorio y yo en seguida de regresar a ésta, telegrafié hasta por tercera vez, -por el Brasil- al Dr. Terra sin obtener contestación.
También, nos dijo, el Sr. Mena, que iba a entenderse con el general Saravia, pues no lo daba aún como resuelto a la empresa, y que nos avisaría.
Nada más sé nos comunicó, hasta el 20 de noviembre en que vino el Sr. Dalmiro Coronel a decirnos que el movimiento sería el 24, sin dar explicaciones ni adelantar nada. Vino el 22 el telegrama circular del Directorio y como era consiguiente, por él y lo irregular del procedimiento con que se había procedido, nos abstuvimos. N o sé si haber procedido así, fue causa de que nada se nos comunicase respecto al segundo movimiento que se preparaba.
En el deseo, por mi parte, de conocer lo que hubiera, para prestar mi concurso y el de mis amigos si así lo creían, pedí a D. Pedro Nones fuese á Bagé y se informara del mismo general Saravia; fue entonces cuando supimos que efectivamente se trataba de invadir.
Entonces pensé ir personalmente a Bagé a entenderme con el General; pero exigiéndoseme de Montevideo que debía con urgencia bajar allí para una comisión que creía el presidente del Directorio y otros amigos que yo podría desempeñar, resolví ir yo a Montevideo y que fuese el comandante Borche á Bagé, como efectivamente se hizo, saliendo Borche el 31 de Enero para Bagé y yo el 3 de Febrero para Montevideo, donde llegué el 5, día precisamente en que parece había quedado organizado en Buenos Aires el Comité, según comunicación del Dr. D. Juan José de Herrera al Dr. Berinduague.
Era mi propósito ir a Buenos Aires, pero se nos exigió a mí y otro amigo regresar inmediatamente al Departamento, á objeto de llenar la misión para que se nos había llamado, lo que no dio resultado.
En mi estadía en Montevideo, tuve una conferencia con el coronel Saura á objeto de que él viniera a Yaguarón para organizar los elementos que allí debíamos reunir, pues de eso habíamos hablado ya antes con el Dr. Terra, cuando se trató de otro movimiento el 95. El coronel Saura me manifestó que le habían ya indicado otro puesto, pero que, si le ordenaban, vendría; pero otros amigos entendieron que era preciso ahí. Yo lo había indicado desde antes al coronel Saura, porqué veía la falta de un jefe superior para nuestros elementos aquí y porque sabía que sería bien aceptado.
A mi regreso a ésta, tratamos con Borche y Navarrete de ir organizando y proporcionándonos los elementos precisos. Estaba de comisario aquí, el mayor Angel Muniz, quién desde el primer momento se manifestó resueltamente dispuesto a la revolución; pero a mediados de febrero, el general Muniz le ordenó que entregara la Comisaría al coronel Estomba y se incorporara a la División, mandando al coronel Aguiar para que diera posesión a Estomba. El mayor Muniz desacató la orden y pasó esa noche para el Brasil Con veinte hombres armados, incidente que no me fue posible evitar y de ello resultó que tuve también que emigrar ese día y nos desconcertó, como era consiguiente nuestros trabajos aquí.  En esos días, el general Saravia mandó a los comandantes Noblía y Tomás Borche á objeto de indicar que los elementos de aquí, debían subir a San Luis, por el Brasil, para pasar allí; pero se observó que había inconvenientes, porque existía gente que había que hacerla emigrar primero para seguir después por la frontera. Además, que la gente que debía invadir aquí tenía que incorporarla a la que estaba en estas inmediaciones y seguir a reunirse a los coroneles Berro y Jara en el Departamento de 33.
El 3 de marzo, se recibió orden de estar prontos y el 4 de invadir.  En la noche del 4, mismo, se hizo pasar al mayor Muniz con 30 hombres, emboscándose en el monte de Yaguarón, dónde fue descubierto de mañana por las fuerzas del coronel Estomba, la que fue batida por el mayor Muniz, tomado herido al oficial, algunos prisioneros, caballos, etc. El coronel Estomba, creyendo que ya estaban todos los revolucionarios en el país se retiró· precipitadamente hacia Tacuarí. El mismo día 5, pasó el resto de la gente con el comandante Borche, Navarrete y Saavedra, con 300 hombres. En vista de haber sido abandonado Artigas se resolvió entrar el 6, no con el propósito de dejar guarnición pues, la división debía seguir inmediatamente a buscar la incorporación de otras partidas e ir al encuentro del general Saravia pues el coronel Berro ya se sabía que estaba en 33.
Cómo se supo que Estomba había seguido precipitadamente retirándose, se acordó formar una ligera guarnición con la gente que había quedado en Yaguarón por falta de recados y armas.
Marchó pues la división y se hizo pasar el 8; algunos de Yaguarón se consiguieron 3 armas, y ese fue el plantel que estuvo así algunos días, hasta que se fueron consiguiendo más armas en vista de que los del gobierno que había en Yaguarón no intentaban nada.
Se nombró recaudador de Rentas a Don Rodolfo Paseyro y se fue aumentando la guarnición así que se obtenían armas, lo que era difícil, puesto que no las había en Yaguarón, porque se habían comprado todas para la división.



2.
Días, después, se presentó el coronel F. Jara con 20 y tantos hombres a quienes se les proporcionó algunos recursos; como se suponía la División ya incorporada por el Rio Negro, acordamos que él, reuniese algunas partidas que estaban por Yerbales y Parado, resolviendo seguir Jara al Rincón de Ramírez para reunirlas, pero; en esa circunstancia, recibió aviso de Borche que había retrocedido e hicieron conjunción por Arroyo Malo. Las causas que se dieron para no incorporarse al general Saravia era la de haberse éste internado y falta de caballadas, conservándose éste por Centurión, Melo y otros puntos. En esas circunstancias, hubo la pelea de Arbolito y enseguida de ella, el 20, vino aquí, el mayor Derquin, como con cien hombres perfectamente armados, manifestándonos que venía con el propósito de quedar de guarnición y disgustado por todo lo ocurrido. Al darme cuenta por él y todos los oficiales que lo acompañaban, de cómo se había separado del Ejército el día de la pelea, le hice ver lo imposible que era su estadía aquí, pues el general Saravia, debía conceptuarlo desertor: además se hizo público que él se había dirigido al Gobierno desde Yaguarón.
Le aconsejé que se dirigiera al general Aparicio o coronel Lamas, que yo también lo haría para explicar su conducta, en lo que insistí, pidiéndole en vista de su no conformidad que se retirase de la Guarnición hasta tanto yo daba cuenta, como lo hice por telegrama al Comité, de donde vino un telegrama para él, pidiéndole se incorporase, ese telegrama me dijo el Dr. Terra se lo había enviado. Nada dio resultado, pues, se conservó por la frontera y pasó después para el Brasil entregando su gente al comandante Alonso según se dijo.
Entre tanto, se había organizado aquí, una guarnición de 50 a 60 hombres de infantería con armamento variado, pero bueno, Comblein, Remington, Maulincher; también se había organizado un escuadrón de caballería al mando del hacendado capitán J. Perdomo y tres piquetes más a órdenes de Rolin, Alonso y Lorenzo, era todo como 160 hombres, con lo que se debía guarnecer la frontera una vez que desapareciese la amenaza de las fuerzas del general Muniz, que estaba cerca de Melo y las que habían en 33, que entraban hasta el Rincón de Ramírez.

3.
Vino enseguida la persecución del general Saravia al general Muniz y la vuelta para Melo del Dr. Terra y coronel Núñez.  El Dr. Terra antes de llegar a Melo mandó aquí al Sr. A. Paseyro con una escolta a hacerme saber su carácter de Delegado del Comité, cuyo nombramiento e instrucciones me enseño el Sr. Paseyro y para que yo bajase á Melo, lo que no efectué por mi mal estado de salud y otros inconvenientes como manifesté a mi amigo Paseyro con intención de ir después.
Yo había resuelto ir a Rio Grande y hasta 'Porto Alegre si era preciso, pues tenía orden del Comité de obtener toda la munición posible. 'En esto estaba, cuando supe que el Dr. Terra y Núñez se retiraban de Melo en dirección a ésta, por la aproximación de Arribio.
Esa noticia me contrarió tanto que enseguida hice chasque al Dr. Terra haciéndole ver lo inconveniente de la marcha hacia Artigas, por ser éste, un rincón sin salida una vez que viniese un ejército fuerte siguiéndolos. A los dos días vino el Dr. Terra con su escolta y me dijo, que el coronel Núñez quedaba en Corral de Piedra y que de allí no se adelantaría. A pesar de eso le reiteré lo anterior e hice ver que aquí, no podría resistirse si venía Arribio y que no, había salida a no ser para emigrar. El Dr. Terra convencido indudable1nente de que así era, hizo chasque en el acto a Núñez observándole cuanto le dije y Núñez parece prometió no continuar.
 El 14 de abril entonces resolví mi viaje al Brasil: a las diez y media pasé a Yaguarón para aprontarme y tonar el vapor a las 12; á esa hora efectivamente me embarqué y estaba allí, el Dr. Terra, que había resuelto también, seguir y entonces me dijo, que el coronel Núñez había llegado a Artigas con su escolta, que había conferenciado con él y acordado no pasar del Corral de Piedra y que Núñez regresaba enseguida a su campo, lo que no hizo, pues al día siguiente de nuestra salida al llegar a Pelotas ya supimos que la división seguía su marcha hacía Artigas, dando el Sr. Paseyro otras noticias desagradables.


4.
Seguimos el 16 a Porto-Alegre, donde enseguida nos ocupamos de nuestro cometido; yo debía tomar allí el tren para ir a San Gabriel, pero el 17 recibimos nuevos y alarmantes telegramas de Yaguarón del Sr. Paseyro y otros amigos en que se nos decía que Núñez estaba con toda su división en Artigas y hacia todo género de exigencias al Sr. Paseyro, que era el jefe interino del punto. Empezaban no los síntomas, sino los arreglos, para la disolución de las fuerzas. A mi no me sorprendieron ya esas noticias, porqué, no suponía otra cosa desde que habían venido a Artigas. Yo le pedí al Dr. Terra que se viniese en seguida, pues, a mi juicio solo él podría remediar algo. El Dr. Terra estuvo conforme en regresar debiendo seguir yo al mismo tiempo á San Gabriel, para de allí, venir a San Luis llenando así en una buena parte nuestro cometido, pero a la mañana siguiente resolvió el Dr. Terra no seguir para esperar una persona que no estaba en Porto Alegre  entonces le dije que yo no seguiría a San 'Gabriel y tomaría el vapor para Artigas pues, si bien creía que en nada podría influir yo ante el Coronel Núñez y sus  jefes a quienes no conocía siquiera, tenía el deber de proveer lo que las circunstancias aconsejasen respecto a la Guarnición de Artigas que dependía de mí.


Me embarqué, pues, el 18 en Porto Alegre, llegando a Yaguarón el 22 a la 1 p. m. En el momento de llegar a Yaguarón fui informado por mis amigos allí -y algunos comerciantes de Artigas que se habían visto obligados a emigrar por las exigencias del coronel Núñez-de todo lo que ocurría.
En seguida pasé a Artigas, dónde ya no encontré al Sr. A. Paseyro que era el encargado durante mi ausencia: este amigo se había retirado con el coronel Martirena y otros temiendo las amenazas del coronel Núñez, procedimiento muy oportuno como se verá.
Fui enseguida a ver al coronel Núñez a su campo; en el camino, el Sr. Garat –ex jefe político de Flores- me dijo: «Núñez le va a exigir dinero para comprar municiones, diciendo que le han propuesto cantidad, pero no crea por qué es la misma nuestra- la que él hará aparecer como otra.». Aunque no conocía entonces yo al Sr. Garat, así lo creí porque sabía perfectamente que no había munición en Yaguarón fuera de la que yo había mandado y traído. El coronel Núñez me recibió bien, preguntándome en seguida por el Dr. Terra, le dije que había· quedado en Porto Alegre pero que vendría enseguida; no le pareció bien y sin dejarme decir más me dijo la resolución que de acuerdo con sus jefes había· adoptado de disolver la división de su mando, pues que la revolución estaba vencida y sin recursos; que á él se le había ofrecido cuanto recurso fuera preciso al llegar al Departamento y que no tenía más intención que 8 tiros para cada soldado y que él no haría guerra de montoneras por no ser patriótico eso: que el partido no había respondido porque en 40 días de campaña no había habido incorporaciones, que todo estaba perdido.



5.
Entonces – con mucho cuidado- le manifesté mi extrañeza pues que el general Saravia se había internado al centro, que el coronel Lamas sabíamos había marchado de Olimar y que en cuanto a municiones él podía contar en ese momento con regular cantidad que yo había traído y esperaba más al día siguiente por el vapor, y más que se había conseguido –cantidad de armamento y más municiones que debía recibirse en la frontera San Luis y que yo creía posible aún salir con su división por la frontera hasta Aceguá: me preguntó si yo tenía la seguridad de que llegado a San Luis recibiría armas y municiones, le contesté afirmativamente y entonces me dijo: -“Bien, confiando en su palabra y siempre que se pueda comprar 25 mil tiros que me han ofrecido en Yaguarón, para lo que preciso mil pesos y entregándome usted alguna munición más, yo marcharé porque teniendo munición le daré una segunda lección a Arribio. Le observé que extrañaba hubiese esos 25 mil tiros en Yaguarón sin yo saberlo: me dijo que era un negocio muy reservado, pero que si conseguía el dinero, a la noche siguiente se lo llevaría a la margen del Rio –las municiones. Me di cuenta de que el quería el dinero y que él emigraría, pero me quedaba la esperanza de que él pudiera salir de Artigas y una vez afuera algunos jefes trataran de seguir con el coronel Jara y los demás que seguían. Quedé de ver si conseguía el dinero para el día siguiente –siempre que se pudiera realizar la compra y ser buena la munición que él iba a mandar inspeccionar y avisarme.
Jefes Blancos de la Revolución del 97
Al regresar a Artigas, varios amigos me pidieron que de cualquier modo se le diese la cantidad pedida, en la convicción de que no era para munición, pero su para librar al comercio de la imposición o contribución que se decía desde el día antes les iba a imponer, lo que yo no habría podido evitar. Referente a Antonio Paseyro, me dijo que debía haberlo fusilado y que eso aún podía suceder.
Al día siguiente volví a verlo: me dijo que esa noche le entregarían las municiones compradas y que en la madrugada marchaba con toda su gente y que tenía seguridad de salir muy bien si se encontraba con Arribio, pues tenía municiones y eso era todo. Entonces conseguí en Artigas 880 pesos que fueron a entregárselos personalmente D. Ruperto Coirolo y D. Rafael Medeiros, cuyo recibo dio. Esa madrugada marchó el coronel Núñez con las fuerzas que tenía, dejando el Batallón 4º que lo tenía en Artigas y lo dejó en la plaza a órdenes del comandante Chaves.


6.
En vez de llevar ese batallón como me había dicho, le ordenó –así que recibió el dinero-, que se hiciese cargo de la Receptoría y que si no era bastante ese batallón le mandaría otro. Yo había quedado esa noche en Yaguarón y muy temprano se me avisó que Chaves tenía orden de exigirme seis mil pesos, que si yo no los tenía los sacase del comercio como contribución. Yo me detuve en Yaguarón y di mis instrucciones al capitán Juan T. Martínez, encargado de la fuerza de la guarnición que estaba acantonada rigurosamente desde la noche antes, pues parece que se hablaba de saquear al pueblo: en esos momentos fue Chaves a Yaguarón a verme para que yo viniese y acordase la forma de él hacerse cargo de la Guarnición y Receptoría según lo ordenado por Núñez, pero yo ya sabía todo, hasta que Núñez estaba pasando gente en el Paso de las Piedras y había mandado buscar una gran tropa para pasar al Brasil. Le dije a Chaves que podía retirarse que yo había tomado las precisas medidas ente las autoridades de Yaguarón para quitarle los ganados a Núñez y hacerlo prender y que lo hacía responsable por los desórdenes que hubiese en Artigas, pues si se producían los que consiguiesen pasar a Yaguarón serían llevados a la cárcel. Chaves se fue y enseguida hizo pasar los soldados del 4º con sus armas ocultas para Yaguarón, donde continuó haciendo la venta que se venía haciendo desde días antes, y quedando en Artigas solo la Guarnición de allí.
El coronel Núñez seguía su pasaje precipitado en el Paso de las Piedras donde habíase apoderado de la balsa y botes, pasando sus caballos y gente preferida primero dejando desarmados a los demás. En estas circunstancias los encontró la vanguardia de Arribio, haciendo tirar a muchos al agua en la mañana del 25. La tropa de ganado, 400 novillos en su mayor parte del Sr. Galarraga, la abandonaron al llegar Arribio. Núñez enseguida y sabiendo que con interés se le buscaba para prenderlo se fue con dirección al Arroyo Grande siguiendo a Río Grande donde dio su manifiesto antes de irse a Buenos Aires.
El mismo día 25 se dio cuenta al Comité. El mismo 25 y en momentos que se trataba de hacer pasar la guarnición para Yaguarón por la balsa unos y otra parte con el armamento iba a una Isla inmediata, se presentaron precipitadamente el mayor Albarenque con 50 hombres completamente desarmados que no pudiendo pasar en las piedras y habiéndoles tomado las armas Núñez, tuvieron que retirarse a Artigas, tiroteados ya por los enemigos pasaron a Yaguarón con caballos y recados. En esa circunstancia fue que el capitán Labeque con Frutos Rivero, Juan S. Zamora, Santana y otros más salieron imprudentemente a descubrir si ya venían cerca los enemigos lo que no había duda, puesto que como queda dicho, el mayor Albarenque había llegado perseguido por ellos.


7.
Cuando Labeque regresó la balsa llegó a Zager bajando los últimos hombres lo que se hizo apresuradamente para hacerla regresar como se efectuó gracias a la actividad y esfuerzo del gerente del paso capitán brasilero Juan B. Machado –a quien el comité agradeció por nota sus importantes y desinteresados servicios de ese día. Mientras la balsa volvía a Artigas, las fuerzas del gobierno, creo que al mando del comandante Cristi entraban por la calle principal; fue entonces que el valiente capitán Labeque formó sus compañeros al frente de la calle y los tiroteó hasta concluir sus municiones consiguiendo así desorganizarlos y detenerlos, haciéndoles algunas bajas.
En ese momento llegó la balsa, era ya tiempo, pues al cesar el fuego por falta de municiones, los atacantes entraban por otras calles y llegaron a la playa en el momento que la balsa se retiraba. El capitán Labeque fue muy felicitado al desembarcar en Yaguarón con sus compañeros.
Las armas de la guarnición fueron tomadas por la guarnición de Yaguarón debido a no haber procedido el capitán Martínez según las instrucciones que tenía, pues en el último momento hubo que llevarlas a una isla y allí las tomó un empleado de la policía de Brasil muy afecto al Bordismo. Se componía ese armamento de 47 Remington y Combleins de infantería, 4 Winchester, 3 Maubicher y un arma del capitán Basualdo y algunas espadas, habiendo quedado en Artigas como 20 armas descompuestas y 40 lanzas, todo lo que se habría salvado si se hubiese transportado en la noche antes, como se había indicado.
Benavente y su estado mayor en La Cruz

En Yaguarón ya, me ocupé con el correligionario Coirolo de acomodar la gente, alquilamos un gran almacén del Sr. Olivera donde se colocaron ciento y tantos hombres y otros en otras casas cedidas generosamente por el Sr. Coronel Díaz; suministrándoles carne, yerba, leña y fariña.
A los dos días llegó el Dr. Terra a Yaguarón. Impuesto por mí de todo lo ocurrido con Núñez, le indiqué la conveniencia de que él personalmente llevase a Aceguá, donde había también fuerzas emigradas con el coronel Trías, le gente que había emigrado con el armamento que se había recogido y estaba en poder de un amigo en el Paso de las Piedras y algunas que yo ya había comprado a las mismas fuerzas. El Dr. Terra estuvo de acuerdo y se hizo ese mismo día una reunión de jefes en casa del Sr. Coirolo y después de muchas dificultades que trató de allanar el Dr. Terra y repartir los recursos que pudo, se acordó mandar la gente a la estancia de Borche como se pudiese para de allí marchar, pero ese mismo día algunos jefes que estuvieron en la reunión parece que hicieron nuevas exigencias del Dr. Terra que creo no pudieron ser atendidas y resolvieron quedar. Acordamos que de cualquier modo siguieran Terra con Borche, Bastarrica, Orue, Labeque y otros oficiales y los soldados en número de ciento y tantos a los que se les compraron en su mayor parte los mismos recados que habían vendido, pero que iban al cuartel y de allí según decían aconsejados por sus antiguos jefes, volvían a irse. Esa noche se mandaron 95 armas de precisión, algunas espadas y como 30 mil tiros a una estancia donde debía pasar a recibirlas el Dr. Terra para seguir a Aceguá. Al siguiente día siguió Terra efectivamente con algunos oficiales y Borche también marchó con los que se habían mandado a la estancia donde estaban las armas: llegado allí el Dr. Terra resolvió, según lo manifestó Borche, no seguir en la expedición, tomando el tren para Río Grade de donde fue conducido después a Porto Alegre. Desde entonces no tuve comunicación con el Dr. Terra. El armamento quedó depositado, siguiendo Borche y Bastarrica a Aceguá, dejando allí el primero los hombres que llevaba y siguiendo el mayor Orue para la Argentina; el capitán Labeque creo siguió con Terra.
Poco después de esto vino el Sr. A. Arostegui siendo portador de una note del Sr. A Márquez dándome conocimiento de su nombramiento de Jefe de Fronteras y para que entregase al Sr. Arostegui las armas reunidas, las que puse a disposición de dicho señor.


8.
Tratábamos de organizar algunos hombres para que el Sr. Arostegui llevase al Ejército, conjuntamente con las armas, cuando fue llamado urgentemente de Bagé para donde salió enseguida por diligencia. Poco después vino el Sr. José Arostegui y el Sr. Bastarrica en busca de esas armas y municiones las que ordené entregar y fueron llevadas para ponerlas a disposición del Coronel Trías; ignoro a quien fueron entregadas las 95 armas y las municiones.
Foto cedida por Néstor Faliveni Moreno

Mi situación en Yaguarón era difícil, pues desde abril había orden de internarme y tenía que estar completamente oculto; pero eso no obstó a que pudiera ocuparme de algo. Seguí comprando las armas que me fue posible de las muchas que aún se vendían en Yaguarón y que habían pertenecido a la División Núñez, había también algunas de las obtenidas por mí en Pelotas, como también municiones. Me ocupaba de organizar algunas partidas que se habían conservado por Rincón y Parado y habían pasado el Mayor Olano y otros oficiales para hacer reunir todo y proceder como fuese de conveniencia, todo con orden y autorización del Comité. En esta circunstancia pasó el Ejército del Norte estacionándose en Aceguá durante el armisticio y enseguida una orden del Coronel F. Saravia para que esas fuerzas se le incorporasen, lo que les ordené hiciesen en la isla Patrulla donde creo no alcanzaron ya á Saravia.
Pactado el armisticio el General Saravia me ordenó por nota que mandase por el coronel Varela Gómez el armamento que hubiese disponible y municiones a lo que di cumplimiento entregando 42 fusiles con su munición correspondiente, quedando algún armamento para el que no había munición aquí ni en el Ejército según me manifestó el Coronel Varela Gómez que entendió debía dejarse.
Todo lo que decía en su parte el General Arribio referente a muertos y ahogados e] 25 cuando entró a Artigas es incierto, pues no hubo otro muerto que el sargento Isaac Vibla que estaba avanzado a 2 leguas afuera con 3 soldados y peleó sin querer rendirse porque todos los que lo rodeaban daban la orden de matarlo, y el otro muerto fue Cándido Esmeradeo, un español vecino que ese día, ebrio salía de la Villa y fue lanceado, degollado y robado a una cuadra de la Iglesia. No hubo ahogado ninguno, ni aquí, ni en el Paso de las Piedras.


Publicado originalmente en “La Revista Uruguaya”, editada en Mercedes en el invierno de 1905, en entregas mensuales que se transcribieron numeradas y lo más textual posible,






miércoles, 22 de febrero de 2017

Fundadores del Centro Comercial

Algunos comerciantes de otras épocas 


                                La Crisis del 29 o mejor conocida como “La Gran Depresión” fue la más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos, ocurrida desde octubre de 1929 y que cayendo estrepitosamente durante más de un mes, fue tomando alcance global paulatinamente, con secuelas de muy larga duración que precipitaron la expansión del pánico al mundo entero y el comienzo de consecuencias sin precedentes y de largo plazo para la economía mundial.
                             Nuestro país no fue ajeno a las consecuencias del desplome mundial de las economías, fundamentalmente de la de Estados Unidos, país que hacía pocos años se había convertido en uno de los principales importadores de nuestros productos. El Uruguay de esos años planteó desde el estado una serie de reformas tendientes, y la  sociedad en su conjunto, además, estimó preciso el momento para crear alianzas comerciales que potenciaran y salvaguardaran en lo posible las pequeñas economías locales. Fueron tiempos de la creación de decenas de ligas comerciales y centros de comerciantes a lo largo y ancho del país, y en nuestra ciudad, el momento llegó a mediados de los años 30, contando con el apoyo de la gran mayoría de los comerciantes instalados en el medio.
                            En efecto, tal como se puede apreciar en el acta de fundación del Centro Comercial e Industrial de Treinta y Tres, a instancias de José M. Vázquez, Alfredo Amil, Ramón G. Martínez se realizó una convocatoria abierta de comerciantes e industriales del medio, para llevar a cabo una reunión que a la postre fue multitudinaria y exitosa, planteando la idea y la necesidad de unir esfuerzos en aras del bien común, en la defensa de los intereses del comercio local.
                               Fueron más de ciento veinte personas y empresas quienes dieron su aprobación y su dinero para la conformación del mencionado centro que aún hoy continúa en plena vigencia en nuestro medio, estando su primer comisión provisoria integrada por los señores Pedro J. Antiga, Luciano D’Alto, Ramón G. Martínez, Angel Larrosa, Alfredo Amil, Antonio R. Batista, José M. Suárez y Nicolás Zabalegui, entre otros.
                                 Rápidamente, con una dirigencia comprometida y progresista, se fueron sumando logros y conquistas para el emprendimiento, en el que fue punto cúspide la rápida consecución de la personería jurídica, lo que permitió afianzarse elevando una voz potente en beneficio de la sociedad olimareña en su conjunto a través de los tiempos, superando crisis y bonanzas para llegar, aun pujantes, a sus más de 85 años de existencia.
                                En oportunidad de cumplirse el décimo segundo aniversario de su vida institucional, el Centro Comercial publicó en el años 1943 una serie de revistas denominadas “Comercio”, en las cuales se incluyó, además de temas de actualidad de entonces, una reseña de los principales comerciantes que impulsaron la labor del centro.
                                 A modo de ejemplo, transcribimos en estas páginas, a continuación, junto a las fotografías de cada uno de ellos, algunas de las reseñas mencionadas; en los próximos días, agregaremos otras reseñas de prohombres que continuaron la tarea de la institución en los años siguientes




Agustín Araújo
En el año 1890 llegaba a Treinta y Tres don Agustín Araújo luego de una corta actuación comercial en Tacuarembó. Su espíritu dinámico, su extraordinaria capacidad de trabajo, bien pronto dieron sus frutos y su casa comercial fue uno de los más fuertes puntales del comercio de la época. Por aquel entonces se usaban las medidas antiguas y correspondió a don Agustín la implantación en nuestro medio del sistema métrico decimal. Ni que decir que esta iniciativa produjo revuelo y le permitió obtener mayor clientela. A su lado se formó otro hombre excepcional que con el correr de los años habría de sucederle: don Rodolfo R. Ramos. Si bien aquí no formó su hogar, fueron de esta tierra olimareña sus primeros hijos. Fue un valor destacado en las actividades de distintos órdenes en la vida comarcana de aquel tiempo. Aun se recuerdan muchas de sus interesantes iniciativas para el progreso de Treinta y Tres. Por su espíritu caballeresco y por su natural hombría de bien, vivía siempre rodeado de una natural aureola de grandes simpatías.

Antonio R. Batista
Fue un hombre de trabajo en la más alta acepción del vocablo. Porque en rigos de verdad, eso es nuestro buen amigo Batista, prestigioso comerciante de prestigios realmente adquiridos. Don Antonio es un exponente de lo que puede ser la voluntad puesta al servicio de una idea. Desde abajo, luchando a brazo partido contra los vaivenes de la suerte, sin otra ayuda que su propio espíritu de lucha, ha ido escalando poco a poco posiciones hasta adquirir la que actualmente disfruta, rodeado por la estimación de todos. Eso es Batista y puede ostentarlo con orgullo, por que hombres de su temple, de su hombría de bien, no son comunes en esta época. Hijo de Treinta y Tres, todo lo que es se lo debe a Treinta y Tres y le ha devuelto con creces los favores recibidos, siendo factor destacado en todas las obras de nuestro progreso y de nuestro mejoramiento. Los que sabemos de su singular modestia, estas líneas han de provocar los latigazos de su ira. Que nos perdone, en honor a la verdad.

Don Braulio Tanco
Como muchos españoles que a nuestras playas llegaron vino don Tanco a formar su vida. Español por su origen fue muy pronto uruguayo por su corazón. Cuando Treinta y Tres recién empezaba a dar sus primeros pasos hacia su bienestar, don Braulio se inició a la vida comercial. Fue trabajador y fue honesto. Construyó con su espíritu abierto a todas las iniciativas que entrañan un bien general, a la prosperidad de esta tierra olimareña que le contó entre los mejores forjadores de su grande, y que en retribución le brindó la tibieza de un nido y las supremas alegrías de los hijos. Fue un hombre eminentemente bueno. Supo ser generoso y cordial. El comercio de ayer lo contó entre sus grandes propulsores; el de hoy, lo recuerda con cariñosa veneración.





Don Evaristo Zabalo
Cuando Treinta y Tres iniciaba sus primeros pasos hacia su progreso y hacia su engrandecimiento, llegaba a estas tierras don Evaristo Zabalo. Fue, pues, testigo de sus ansias de mejoramiento y luego colaborador entusiasta de su bienestar. Como muchos que hasta aquí llegaron, traía en sus maletas un montón de esperanzas y muchos deseos de realizar el bien. Sus primeras armas en el comercio las hizo en el comercio de Hontou. Luego su capacidad de trabajo le abrió caminos, fue escalando posiciones poco a poco hasta llegar a ser un factor preponderante en el comercio de la época. Su espíritu luchador le llevó a colaborar eficazmente en las distintas etapas de nuestro progreso. Aquí formó su hogar. Junto a él se formaron muchos de nuestros principales hombres de trabajo. De su vida ya extinguida, nos queda el recuerdo de su acción batalladora, de su hombría de bien y de su honradez acrisolada.




José María Suárez
Suárez fue una figura excepcional de nuestro comercio de ayer. José María Suárez, espíritu culto, extremadamente bondadoso, luchador de vigorosa fibra fue en su época, no tan lejana aún, uno de los grandes valores del comercio ido. A fuerza de sacrificios, de permanente contracción a sus obligaciones, fue escalando posiciones paulatinamente hasta conseguir que su casa comercial fuera en sus tiempos uno de los más fuertes puntales del comercio treintaitresino. Hombre templado en la lucha no podía circunscribir su acción a la vida comercial, y de ahí que le viéramos actuar en cuánta comisión surgiera para luchar por el progreso comarcano. Hoy nos queda de su figura vigorosa el dulce recuerdo que dejan los hombre de bien. Recuerdo que es estímulo para los que estamos en esta lucha. Recuerdo que es ejemplo para los que han de venir. Con emoción recordamos al compañero caído. Fue bueno y fue noble. Todo un caballero.



Nicolás Zabalegui
Nuestro particular amigo Nicolás es un auténtico ejemplar de su raza. Vigoroso, cordial y honesto es en rigor de verdad un perfecto vasco.  Siendo muy joven arribó a nuestros lares trayendo en sus valijas un montón de esperanzas. Ha trabajado mucho, haciendo de lo que fuera una modesta carpintería un establecimiento que hace honor a nuestra vida comercial de hoy, y ello ha sido posible gracias a una capacidad admirable y a un deseo bien claro de evidente superación.
Nada de lo nuestro le ha sido indiferente. Ha colaborado eficazmente en todos los órdenes de nuestro progreso. Como pocos de los que acá vienen, ha sabido identificarse con nuestras inquietudes de mejoramiento. Ha sido y es un factor preponderante en el desenvolvimiento de los deportes, a los que también ha consagrado sus mejores energías. Porque eso Treinta y Tres, que nunca olvida a los que pasan por su vida haciendo el bien, le dio una compañera para que fuera estímulo en las luchas del trabajo y las supremas alegrías de los hijos para que echara muy hondo sus raíces en esta tranquila tierra olimareña.




Pedro J. Antiga
Don Pedro J. Antiga es un alto exponente de la vida comercial del hoy, y es también un pedazo de la tradición de nuesta vida comercial de ayer. Su vida ha sido una ofrenda permanente al trabajo. Dotado de un extraordinario dinamismo no hay oobra que signifique un progreso para Treinta y Tres que no lleve el sello de su acción. No es nuestro, pero es como si lo fuera. Aquí echó raíces. Treinta y Tres como a muchos le ofreció la tibieza de un nido y le acunó los hijos. Por eso es nuestro. Hombre extremadamente bondadoso, sabe aplicar la virtud de practicar el bien sin mirar a quien. Antiga es de los hombres que dejan a su paso el reguero de naturales simpatías. En el Centro Comercial, su acción ha sido fecunda. Muchas de sus iniciativas a él le petenecen, por lo cual esta nota entraña un alto principio de justicia.





Ramón G. Martínez


Don Ramón Martínez, hoy alejado de las actividades comerciales activas, es un alto exponente y ejemplo del comercio de hoy y ayer. Espçiritu generoso, amigo cordial, corazón templado para la lucha, Martínez tiene ganado un lugar preferente en el corazón de todo Treinta y Tres. Aquí trabajó sin darle tregua al tiempo. Aquí formó su hogar y aquí se sintieron los primeros llantos de sus hijos. Es por tanto su valor enteramente nuestro. Aún se recuerda con asombro para la época en que actuó aquella magnífica casa comercial que en compañía de sus hermanos instalaron, dándole al comercio de entonces otra fisonomía. Como muchos, Martínez no fue profeta en su tierra y tuvo que abandonar la lucha con la bolsa vacía pero con la frente alta como lo hacen los hombre de bien, como los que tienen un concepto cabal de la honradez y hombría de bien. Actuó en todos los planos en que fue necesario su concurso para el bien de su pueblo, fue un luchador incansable por Treinta y Tres. Hasta su retiro montevideano lleguen estas líneas en homenaje a un gran ciudadano.

lunes, 20 de febrero de 2017

1º Expo T. y Tres

La Exposición Agro-Pecuaria Industrial de 1903


El 1º de enero de 1903, a las 3 de la tarde, se inauguró oficialmente la Exposición Agro-Pecuaria Industrial, con enorme afluencia de visitantes.
Don Aureliano G. Berro, secretario de la comisión organizadora, abrió el acto leyendo un espléndido discurso que fue justamente muy aplaudido. Posteriormente hizo uso de la palabra el entonces diputado por nuestro departamento Francisco J. Ros, dando lectura a un laborioso y notable trabajo estadístico que se complementó con el interesante y esclarecedor informe del Ing. Machiavello de los tipos de tierra del departamento. A su término, el Dr. Juan Antonio Escudero, cuyos sacrificios y trabajos tendientes a la celebración del evento nadie desconocía, improvisó “un patriótico discurso abogando con ardor por el triunfo en la concreción de esta clase de iniciativas positivas de progreso y engrandecimiento público”. Acto seguido, hicieron uso de la palabra representantes de la prensa nacional y local, y la parte oratoria culminó con la alocución del martillero encargado de las ventas, el Sr. Lugarou y culminó el acto de apertura con la ejecución del himno nacional por parte de la Banda Popular, dando un carácter más solemne a la fiesta.
Las crónicas de la época destacan que “durante toda la tarde fue enorme la concurrencia de visitantes, siendo el punto central el comienzo de las ventas. En el pabellón de Industria, mucho que admirar, desde la curiosa variedad de “cuernos” artísticamente modelados, hasta los más ricos muebles fabricados con maderas de nuestros montes: cuadros, objetos, muebles de adorno, arados, un bote, carruajes y cien objetos más, cada cual de valor indiscutible, llenaban esa sección que demuestra todo lo que en Treinta y Tres puede hacerse con constancia, inteligencia y labor. Las instalaciones generales, galpones, bretes, corrales, etc, estaban ocupados materialmente con productos variados y selectos de ganadería, descollando finísimos tipos de ejemplares vacunos y ovinos.”

La culminación de un largo camino


Todo había comenzado en los últimos años del siglo XIX, cuando un joven abogado treintaitresino, el doctor Juan Antonio Escudero, integrante de una familia proveniente de Rocha y radicada en la 4º sección del departamento, muy relacionado con la dirigencia de la Asociación Rural del Uruguay, concurre a nuestra ciudad capital con el propósito encomendado por la ARU de promocionar la exposición ganadera que habría de llevarse a cabo en el año 1900 en la localidad de Rocha, e interesar productores de esta zona en concurrir a la misma a adquirir reproductores de calidad para mejorar los rodeos de la zona.
En cumplimiento de esas misiones, el doctor Escudero reúne algunas docenas de fuertes productores y personas de influencia del medio, y deciden conformar una comisión con el principal cometido de concurrir a la Exposición de Rocha que se promocionaba, pero el mero hecho de reunirse a conversar llevó a ampliar los horizontes de los propósitos propuestos, constituyéndose en comisión permanente que enarbola como aspiraciones el establecimiento de una muestra de ese tipo también en Treinta y Tres, y a tales efectos se nombra una primer Comisión, que a la postre organizó con singular éxito el primer torneo que hoy nos ocupa.
Foto sin fechar, pero con toda seguridad de principios de siglo XX. Algunos hemos identificado: El de sombrero blanco, de bigotes, es el Dr. Julio María Sanz; a su derecha de gran barba blanca, el Coronel Bernardo Berro; a la izquierda de Sanz, el General Basilicio Saravia. A espaldas de Berro, suponemos que pueda ser el Coronel Urtubey, y el corpulento de la derecha sin seguridad podría ser Luciano Macedo.

Dicha comisión estuvo presidida por el entonces Jefe Político de Treinta y Tres, Coronel Bernardo G. Berro, secundado por destacados personajes de la época, como Braulio Tanco, Juan A. Escudero, Basilicio Saravia, Agustín de Urtubey, Luciano Macedo, Julio Mº Sanz  y otros.
Durante muchos meses los productores olimareños, olvidando rencillas y diferencias políticas “en tiempo de paz” trabajaron denodadamente para organizar el evento con lujo de detalles e intentando asegurar el mayor éxito.
Se consiguió con la Junta Económico Administrativa la cesión de un terreno recientemente adquirido sobre el camino real al Paso del Olimar, lindero con el Ejido justo donde había estado emplazado el cementerio viejo, y se realizaron las obras necesarias para el torneo: galpones, mangueras, bebederos, techos de sombra, y hasta un palco oficial, confeccionado en material que se conservó intacto hasta finales del siglo XX.
Todo estaba previsto para la realización de “la feria” a mediado de diciembre de 1902, pero algunos días antes se pospuso para el primero de enero de 1903, fundamentalmente a causa que el invierno se había alargado con una primavera lluviosa y se habían atrasado mucho las esquilas.

Finalmente, todo estuvo pronto, hasta la combinación de un tren fletado especialmente de Montevideo a Nico Pérez para arribar a esa ciudad a primeras horas de la noche, desde donde saldrían hacia Treinta y Tres todas las diligencias disponibles que se habían fletado especialmente para trasladar a los concurrentes con el fresco de la noche para evitar los calores veraniegos.

Muestra Pecuaria


A pesar que todas las crónicas de la época califican como “muy numerosa” esta primer exposición en nuestra ciudad, la documentación oficial conservada en la Asociación Rural del Uruguay (A.R.U.) respecto al tema específico del concurso de animales en sus tres ramas principales, vacunos, lanares y yeguarizos, nos da la pauta que en el área de concurso la concurrencia de animales no fue tan grande como lo fue en lo que tiene que ver con los que concurrieron a venta, comúnmente denominados animales “a feria”.
Días antes del comienzo oficial de las actividades, según se informa por Paseyro y Monegal desde las páginas de “La Razón”, ya habían sido nominados destacados productores del medio junto a otros referentes a nivel nacional, para actuar como jurados en las distintas categorías, algunos como delegados de la propia A.R.U., y otros designados por la Comisión Organizadora. En lo que refiere a los ganados vacunos, actuaron en varios equipos los señores Tomás Ashfield, Diego Walton, Doroteo Diago,  Teodoro Berro, José Francisco Lucas, José María Moreira, Emilio Sanchez y Cándido Gordillo. Para los ovinos, juraron en las diferentes categorías los productores Bautista Ospitaleche, Enrique Arocena, Alberto Sienra, José María Lete, Tomás Ashfield, Juan I. Machado, Miguel Bidart, Isidoro J. Amorín y José R. Gómez, mientras que en lo que tiene que ver a los equinos, adjudicaron los premios los especialistas Ramón E. Silveira, Carlos De Castro (hijo), Wenceslao Silveira y Tomás Ashfield. Además, se estipuló un premio especial que sería otorgado por un jurado compuesto por los señores José Pirrougelli, Francisco Lapido, Antonio Mautoni, Alejandro Gallinal, Emilio Sanchez, José A. Otamendi, Eufemio Juanicó, Ladislao Silvera, Próspero Silvera, Victorio Sosa, Pantaleón Juanicó, J. Pedreira Junior y L. Scarzolo Travieso.
Se puede apreciar al fondo de la fuente las viejas instalaciones de las exposiciones; galpones y hasta el molino de agua

Tras haberse oficiado los trabajos de rigor por parte de estas comisiones, se otorgaron los siguientes premios: en la raza Hereford, se declaró desierto el premio Gran Campeón, adjudicando en la primer categoría (Toros a Galpón) el primer premio al toro “Westford” presentado por Tomás Jefferies, quedando en segundo lugar “Ceibo”, ejemplar remitido por Enrique Gorondona. En la segunda categoría, Toros de Campo 3 años, resultó triunfador el reproductor “Airoso”, de Alberto Gallinal y segundo “Defensor”, del mismo expositor, quien además obtuvo los premios correspondientes a la tercer categoría, toros de campo de 2 años, con sus productor “Alerta” y “Currutaco”. En Puros por Cruza resultó ganador  Jefferies, al igual que en la categoría de Premio Conjunto al mejor lote. Asimismo, se adjudicaron dos premios especiales a los toros “Friar” de Tomás Walton y a “Excelesfield”, de Doroteo Diago. En lo que tiene que ver con los vientres, resultó premiado un lote de 6 vacas mestizas de Alberto Sienra quedando en  segunda posición el lote de 6 vaquillonas presentado por Jefferies, quién también ganó el premio designado para el mejor lote de vacas de cría.
En Durham, el vencedor fue “Guerrillero” de la estancia Peñagaricano, resultando en segundo lugar “Elefante”, presentado por José Francisco Lucas, quien también ganó los premios de Terneras con sus ejemplares “Huga” y “Huerfanita”. En las categorías de toros de menor edad, el ganador fue Ladislao Silveira, segundado por el “Girondino” de Carlos Reyles y “Brick” del mismo expositor. En ganados de campo, los ganadores fueron los lotes presentados por T. Bell y Ramón Gutiérrez, otorgándose premios especiales a los ejemplares “Ontario”, de Braulio Tanco y “Bonito” de Arocena.
Con respecto a los resultados obtenidos en la jura de los ejemplares ovinos, fue primer premio el carnero Hampshire Down Nº 50 presentado por Francisco Vidal, segundo el ejemplar Nº 63 propiedad de Ramón Gutiérrez, de Minas, con mención especial como “premio del jurado” a un carnero expuesto por Andrés A. Sosa. En ovejas, fue laureado el lote presentado por el mencionado Gutiérrez, secundado por el brete remitido a concurso por José Otamendi. En la raza Merino Rambouillet, el primer premio correspondió a Alejandro Mautone (de Rocha) y los restantes a Manuel Beldarrain, Otamendi, Gutiérrez, y a Tomás Jefferies, en tanto que en Borregos, el premio fue otorgado a Braulio Tanco con su carnero “Euskaro”.
En equinos, mientras tanto, también Jefferies conquistó los premios a los reproductores machos de raza Puros de Carrera, el primero con el doradillo malacara “Monseñor” y el segundo con “Discreto”. El concurso de caballos de campo lo obtuvo Julio Urueña con 5 baguales mestizos. Asimismo, se otorgaron premios especiales a ejemplares puntuales que no tenían competencia por ser los únicos de su raza, unos “Tiro Liviano” presentados por Jefferies, una Pony y un lote de “5 yeguas y su correspondiente burro” presentados por Tanco.
Como curiosidad, publicamos a continuación el detalle de las ventas llevadas a cabo en la oportunidad, según los registros que se han podido rescatar:


CANT
ESPECIE
RAZA
NOMBRE
VENDEDOR
COMPRADOR
 PRECIO UNI
1
toro
Hereford
Currutaco
Alejandro Gallinal
Feliciano Sosa
             600,00
1
toro
Hereford
Alerta
Alejandro Gallinal
Hermenejildo Silvera
             540,00
7
borregas
Rambuillet

Ignacio Urtubey
Manuel Meneses
             500,00
1
toro

Girondino
Carlos Reyles
Abelardo Olmos
             500,00
1
toro
Durham
Airoso
Alejandro Gallinal
Bautista Hontou
             470,00
1
toro
Hereford
Onix
Alejandro Gallinal
Antonio Araujo
             470,00
1
toro
Hereford
Dichoso
Alejandro Gallinal
Próspero Silveira
             425,00
1
toro
Durham
Brick
Carlos Reyles
Jose Francisco Lucas
             400,00
1
toro
Durham
Malevo
Jose Francisco Lucas
Feliciano Sosa
             350,00
1
toro
Durham
Elefante
Jose Francisco Lucas
Feliciano Sosa
             350,00
2
carnero


Francisco Vidal
Braulio Lago
             300,00
1
toro
Hereford

Macció
Ladislao Silvera
             265,00
1
toro
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Braulio Silvera
             250,00
1
toro
Durham

Peñagaricano
Isidro Telechea
             210,00
1
toro
Durham
Espada
Peñagaricano
Brito e hijo
             210,00
1
padrillo

Manzanera
Tomás Jefferies
Edelmiro Silvera
             200,00
1
toro


Kelly
Tomás Jefferies
             187,00
1
toro
Hereford
Petronia
Arocena y Haro
E. Gorrondona
             165,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Belisario Delmon
             150,00
1
toro
Hereford
Napoleón
José Francisco Lucas
V. Alvez Pereira
             150,00
4
carnero
Rambuillet

Bidart
Jose Francisco Lucas
             137,00
3
carnero
Rambuillet

Bidart
Jose Francisco Lucas
             131,00
1
carnero
Rambuillet

Bidart
Andrés Sosa
             128,00
2
toros
Durham

Julio Clausolles
Isidro Telechea
             125,00
1
toro
Hereford

Arocena y Haro
Hilario López
             120,00
1
toro
Durham

Julio Clausolles
Braulio Tanco
             120,00
2
toros
Durham

Arocena y Haro
Andrés Jauregui
             115,00
1
terneros
Hereford
Ceibo
Enrique Gorrondona
Angel Quintela
             100,00
2
toros


Lopez y Viera
Brígido Lago
             100,00
1
carneros


R. Gutierrez
Carmen F. de Melchierri
                98,00
1
terneros
Hereford
Arrayán
Enrique Gorrondona
Pedro Jauregui
                95,00
3
toros


Antenor Sanchez
Angel Quintela
                95,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Bernando G. Berro
                90,00
1
caballo
Anglo-Normando

Ing. D. Lopez
Luciano Macedo
                90,00
1
caballo




                90,00
1
carnero


R. Gutierrez
Augusto Martínez
                90,00
1
terneros
Hereford
Ñangapiré
Enrique Gorrondona
Francisco Ungo
                85,00
1
toro
Hereford
Libra
Braulio Silvera
Juan Toledo
                80,00
5
carnero
Rambuillet

Ignacio Urtubey
Ing. Machado
                80,00
1
carnero


Jose Ramírez
Marcos Baudean
                80,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Luis Barnada
                75,00
1
toro


Lopez y Viera
Belisario Delmon
                75,00
1
toro


T. Waller
Belisario Delmon
                75,00
1
toro


Kelly
Belisario Delmon
                75,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Juan A. Escudero
                70,00
2
toros
Durham

Braulio Tanco
Augusto Martínez
                70,00
1
caballo


Ramón Brito
A. del Grossi
                65,00
16
vacas
Durham

Osorio Silveira
Silvera, Arocena y Haro
                60,00
1
toro
Hereford
Quebracho
Enrique Gorrondona
Eustaquio Martinez Alvariza
                60,00
5
toros
Hereford

Irureta Goyena
Francisco N. Oliveres
                60,00
5
toros
Durham

Santos Urioste
Rudecindo Pereira
                60,00
1
toro


Kelly
Manuel Meneses
                60,00
1
toro


Simonelly y Kelly
Brígido Lago
                59,00
6
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Belisario Delmon
                52,00
19
carnero


Pedro Nazabal
Victoriano Sosa
                52,00
4
toros


Antenor Sanchez
Medardo Olmos
                51,00
1
toro


Bieigieder Freire
Francisco Ungo
                51,00
6
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Manuel Meneses
                50,00
1
toro
Durham

Peñagaricano
Isidoro J. Amorin
                50,00
1
toro
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Ladislao Silvera
                50,00
1
toro
Hereford

Irureta Goyena
Naceaceno Lopez
                50,00
4
toros
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
A. del Grossi
                50,00
30
vacas
Hereford

Alejandro Gallinal
Andrés Sosa
                50,00
1
toro
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Belisario Delmon
                50,00
5
toros
Durham

Santos Urioste
Epifanio Martínez
                50,00
8
vaquillonas
Hereford

Julio Clausolles
Belisario Delmon
                50,00
1
toro


Antenor Sanchez
Brígido Lago
                50,00
2
toros
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Manuel Beldarrain
                50,00
1
toro
Durham

Silvestre Ayala
José Olano
                50,00
2
toros


Antenor Sanchez
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Kelly
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Simonelly y Kelly
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Lopez y Viera
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Drable Hnos.
Brito e hijo
                50,00
16
vaquillonas
Hereford

Julio Clausolles
Hilario López
                47,00
10
toros
Durham

Silvera, Arocena y Haro
José Olano
                46,00
6
vaquillonas
Hereford

Julio Clausolles
Juan Hontou
                45,00
50
vaquillonas
Cruza D y H

Julio Clausolles
Angel Quintela
                45,00
25
vaquillonas
Cruza D y H

Julio Clausolles
Eduardo Quintela
                45,00
1
toro


Lopez y Viera
Carlos Barrios
                45,00
2
toros


Enrique Gorrondona
Jose Otamendi
                45,00
22
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Braulio Tanco
                45,00
17
vaquillonas


Julio Clausolles
Victoriano Sosa
                45,00
5
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Juan A. Escudero
                45,00
2
toros


Simonelly y Kelly
Eustaquio Olivera
                45,00
1
toro


Drable Hnos.
Eustaquio Olivera
                45,00
2
toros


Antenor Sanchez
Emilio Sanchez
                45,00
1
toro


Drable Hnos.
Emilio Sanchez
                45,00
1
toro


T. Waller
Emilio Sanchez
                45,00
1
toro


Kelly
Antonio Spagnolo
                45,00
24
vacas


Julio Clausolles
José F. Lucas
                44,00
2
vacas
Hereford

David Fernandez
Braulio Silvera
                42,50
1
carnero


Pedro Nazabal
Juan de Dios Rivero
                40,00
31
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Manuel Meneses
                40,00
15
toros
Hereford

Alejandro Gallinal
Juan Beloqui
                40,00
8
vaquillonas
Durham

Luis Gadea
Braulio Tanco
                40,00
15
vaquillonas
Durham

Luis Gadea
Braulio Tanco
                39,00
6
toros
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Juan Alzamora
                38,00
2
toros
Durham

Irureta Goyena
Victoriano Sosa
                37,50
17
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Braulio Tanco
                37,00
1
toro


Bieigieder Freire
Juan Salaberry
                35,00
1
toro


Bieigieder Freire
Pedro Acosta
                35,00
4
toros


Diego Duford
E. Buenafama
                33,00
11
vaquillonas
Durham

Peñagaricano
Isidro Telechea
                31,50
1
toro


Enrique Gorrondona
M. Alvariza
                31,00
20
vacas
Durham

Arocena y Haro
Ladislao Silvera
                30,00
2
toros
Hereford

David Fernandez
Rodrigo Moreira
                30,00
16
toritos
Cruza D y H

Ramón Gutiérrez
Francisco Mendoza
                30,00
11
vacas
Durham

Julio Clausolles
Belisario Delmon
                30,00
10
toros


Diego Duford
Brito e hijo
                30,00
2
toros


Lopez y Viera
Brito e hijo
                30,00
1
toro


Drable Hnos.
Francisco Ollamburo
                28,50
25
vacas
Hereford

Macció
Manuel Beldarrain
                28,50
25
vacas con cria


Macció
Silvera y Hontou
                28,00
19
vaquillonas


Drable Hnos.
Juan Salaberry
                28,00
1
toro
Hereford

Teodoro Berro
Braulio Tanco
                28,00
1
toro
Hereford

Teodoro Berro
Hip. Fernandez
                28,00
3
toros
Hereford

Irureta Goyena
Brito e hijo
                27,00
25
vacas con cria
Hereford

Macció
Ladislao Silvera
                26,50
2
toros
Durham

Arocena y Haro
Filomena Corbo
                26,50
2
toros
Hereford

Irureta Goyena
Lorenzo Ferreira
                26,50
6
vaquillonas
Durham

David Fernandez
Feliciano Sosa
                26,00
12
vacas


Macció
Próspero Silveira
                25,50
30
vaquillonas
Hereford

Isidro Telechea
Macció
                25,00
20
vacas
Hereford

Macció
Antonio Araujo
                25,00
25
vaquillonas
Hereford

Macció
Lorenzo Ferreira
                25,00
5
toros


M.H. Jackson
Manuel F. Lago
                25,00
10
vaquillonas
Durham

Peñagaricano
Juan Beloqui
                24,00
10
vacas


Drable Hnos.
Tomás Jefferies
                23,00
40
vaquillonas
Durham

R. Gutierrez
Juan Beloqui
                22,00
2
toro
Hereford

Teodoro Berro
Jose Francisco Lucas
                22,00
1
toro
Hereford

Teodoro Berro
Manuel F. Lago
                22,00
1
toro


M.H. Jackson
Manuel F. Lago
                22,00
10
vacas
Durham

Peñagaricano
Juan Beloqui
                21,00
20
vacas
Hereford

Ramón Fernandez
Eustaquio Olivera
                21,00
1
potrillo


Bieigieder Freire
Bernando G. Berro
                21,00
10
vaquillonas
Hereford

Ramón Fernandez
Olegario Martinez
                20,00
2
carnero


Francisco Vidal
E. Alvarez
                20,00
5
vacas


Lopez y Viera
Braulio Tanco
                20,00
14
vaquillonas
Durham

David Fernandez
Ladislao Silvera
                19,00
22
vacas
Hereford

Ramón Fernandez
Juan Salaberry
                19,00
1
potrillo


Bieigieder Freire
José F. Larrosa
                19,00
22
vacas
Hereford

Ramón Fernandez
Victoriano Sosa
                18,50
16
terneros
Hereford

Ramón Fernandez
Victoriano Sosa
                18,50
1
carnero


Ignacio Urtubey
Benito Azambulla
                18,50
5
carnero
Merino

Enrique Gorrondona
Francisco N. Oliveres
                18,00
1
carnero


Ignacio Urtubey
Juan de Dios Rivero
                18,00
6
vacas
Durham

Ramón Brito
Carlos Telis
                16,50
8
vacas


Bieigieder Freire
Juan Salaberry
                16,50
1
petisa


Laureano Muniz
Feliciano Sosa
                15,50
5
vacas con cria
Hereford

Ponce De Leon
Bernando G. Berro
                15,50
47
vaquillonas


Diego Duford
Juan Salaberry
                15,25
2
borregos


Joaquín Ramírez
Andrés Sosa
                15,00
1
carnero


Joaquín Ramírez
David Fernandez
                14,00
145
vacas
Hereford

Teodoro Berro
Próspero Silveira
                13,50
5
carnero


Ignacio Urtubey
Miguel Rocha
                13,00
78
vacas


Kelly
Antonio Spagnolo
                13,00
2
vacas


Kelly
Antonio Spagnolo
                13,00
5
carnero


Ignacio Urtubey
Isidro Telechea
                11,00
2
potrancas


Bieigieder Freire
Bernando G. Berro
                11,00
1
carnero


Francisco Vidal
Nereo Aguilera
                11,00
1
carnero


Ignacio Urtubey
J. Ruiz
                11,00
10
carneros


Enrique Gorrondona
M. Acosta
                10,50
1
carnero


Francisco Vidal
M. Acosta
                10,00
20
carneros


Ignacio Urtubey
Isidoro J. Amorin
                10,00
1
carnero


Ignacio Urtubey
Isabel Rodríguez
                10,00
2
carneros


Ignacio Urtubey
Alonso Díaz
                10,00
2
carneros


Francisco Vidal
Gregorio Ibarra
                10,00
98
carneros


R. Gutierrez
Urbano Mederos
                  8,00
10
carneros


M. Rodríguez
José Arroyal
                  7,00
7
carneros


J. Echeverrigaray
Miguel Izmendi
                  5,00
10
carneros


M. Rodríguez
B. Amorín
                  4,00
27
borregas


M. Rodríguez
Alonso Díaz
                  1,20

Artes e industria


Una de las particularidades que tuvo la primera exposición de referencia es, sin dudas, la característica muy especial, desacostumbrada por entonces en este tipo de eventos, de ser sede también de una importante muestra cultural e industrial, con un espacio propio destinado a los productos presentados. Las secciones de Arte e Industrias, donde también existió nutrida competencia y fuerte presencia de expositores, un jurado especialmente constituido al efecto otorgó las siguientes distinciones:
Copa de la Primera Exposición que se conserva

en el Museo Histórico Departamental

El vencedor en el área de arte, fue el ciudadano brasileño Joaquim Pedreira Junior, quien presentó una serie de fotografías del río Cebollatí, y que estuvo instalado durante el transcurso de la exposición con sus equipos fotográficos, registrando gráficamente el evento, “perpetuando las diversas fases del hermoso torneo ganadero”, según destacaba un periódico de la época. Cabe señalar, además, que en una entrevista realizada al mencionado fotógrafo algunos días después de su premiación, Pedreira Junior, radicado en Melo como Cónsul Brasileño en esa localidad, afirmó que las fotografías tomadas en la exposición serían publicadas en una revista de la cual es uno de sus directores, denominada “Uruguay-Brasil”, y de la que no hemos podido encontrar ningún ejemplar.
En lo que tiene que ver con trabajos manuales, resultaron premiados algunos expositores cuyos nombres tampoco fueron preservados, con productos de guampa tallada, mates grabados, trabajos en maderas de ceibo y mimbre “donde sobresalen cestos y sillas”, dice el cronista, mientras que trabajos más voluminosos como muebles, herramientas, carruajes y hasta “una piragua” fueron destacados con sendas menciones especiales.
Con respecto a los productos de granja, la nota informa de otros premios otorgados a gallinas expuestas por Tomás Jefferies, a conservas y chacinados, a “vinos provenientes de la 3ª. Sección y de la Granja Echandy”, así como una mención especial a la “yerba mate elaborada por el Sr. Percibal, quién obtuvo además de una medalla de plata, un significativo premio en metálico.

Por último, en lo que se refiere a la muestra de productos agrícolas, obtuvieron premios los productos presentados por Juan Basso, fundamentalmente semillas de varias frutas y hortalizas.



Parte del Palco Oficial de la Primera Exposición que se conservó hasta mediados de los años 70 en la cancha del Parque Colon