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domingo, 24 de mayo de 2020

Jefferies: tres generaciones y una historia atípica

Los Ceibos: de pujante ejemplo a triste tapera




  




De la gran cantidad de viejas estancias señoriales que hoy son tapera en nuestra zona, sin ningún lugar a dudas, la hoy conocida como Estancia El Inglés, ubicada a dos leguas escasas del centro de nuestra ciudad, es tanto por su antigua magnificencia como por la influencia de sus propietarios en muchos aspectos del pasado treintaitresino, una de las más interesantes.


Poco se conserva actualmente de la enorme casa de estilo inglés, construida con ladrillos de campo y sus vigas de puro hierro, con pisos y cielorrasos de pinotea, carpintería de puertas y ventanas de gran calidad tal que algunas permanecen intactas hasta nuestros días y techo liviano de zinc. Contaba con un gran número de habitaciones profusamente iluminadas, un enorme patio interior con una amplia baranda de columnas de madera circundando el enorme aljibe central.

 A un lado, las habitaciones e instalaciones del personal, al otro, las caballerizas y estacionamiento de los carruajes. Más allá, galpones de herramientas, de ordeñe, de cría de animales de raza de todas las especies. En fin, una estancia que fue durante muchos años ejemplo de pujanza, pionera en la importación de  genética para el mejoramiento de las haciendas nacionales con razas británicas, que ocupaba tiempo y espacios para cultivos forrajeros y proponía la máxima tecnificación posible de la época para su explotación.


El dueño y creador de todo eso, el “inglés” a que refiere el actual nombre del establecimiento, fue Tomás Guillermo Jefferies, cuyo apellido quedó para siempre presente en nuestro medio cuando parte de las tierras de su estancia fueron divididas para conformar la Colonia Jefferies.


Thomas William Jefferies Leared, “el inglés” que en realidad era nacido en Newbay, condado de Wexford, Irlanda y por lo tanto de nacionalidad irlandés, como veremos, se radica en nuestro departamento y comienza la construcción de su finca, en los alrededores de 1890, cuando su familia invierte en bienes raíces una suculenta ganancia que le dejara un negocio en la inversión ferrocarrilera en plena expansión en nuestro país.
En Treinta y tres, cuando se habla de “el inglés Jefferies” tanto a nivel de tradiciones orales y/o como consecuencias de documentos de la época que le nombran, en general, se asume que se trata de una sola persona, pero la realidad muestra que fueron tres hombres, padre, hijo y nieto, de nombres similares, quienes crearon y mantuvieron esta pujante empresa que a principios de siglo 20 estuvo fundamentalmente centrada en nuestra zona.





Mucha de la información que se maneja respecto a estos tres hombres está basada en la investigación de hechos concretos, pero hay otra parte de la historia, que se ha diluído en el tiempo, que pasa mucho más por un tema deductivo que comprobado, y cada uno de ellos será explicado con detalle, aún con el riesgo de tornar esta publicación poco amena.




El primer Jefferies; su familia y fortuna


El primero de la familia Jefferies en llegar a nuestro país, fue Thomas Jefferies Kirwan (1837-1911), quién era ingeniero civil, y llegó a Uruguay a ocupar un alto puesto ejecutivo en la Compañía del Gas, de reciente instalación en nuestro medio (parecería que vino con el cargo de Gerente, que no he podido comprobar). Lo concreto es que llega a nuestro país en la década del 1870, y se vincula al amplio círculo de comerciantes británicos que predominaban como inversionistas en nuestro medio. El propio novelista histórico contemporáneo Diego Fischer en su libro “Carlota Ferreira” sitúa en la casa del propio Jefferies, en pleno centro del Montevideo de entonces, el escenario principal del asesinato de marido de Carlota, Exequiel de Viana y Oribe a manos de su propio hermano.

Tomás Jefferies, en ese entonces de 33 años de edad, era hijo de una familia de rancio abolengo del condado de Wexford, Irlanda, quien se había casado pocos años atrás, concretamente el 30 de junio de 1864 en la iglesia de St. Patrick’s de la misma localidad, con Harriet Leared Barrington (1841-1927), con quien procreó siete hijos: Jean Ethel, nacida en 1867, Arthur Charles, en 1869, Annie Elizabeth, en 1870; Thomas William, en 1873, Mary Ida en el 75, Elaine Maud en 1877 y Hugh St. Jhon  en 1880.
Todos sus hijos, según la documentación a que he accedido, fueron al menos bautizados en Irlanda, por lo que se supone que aún en tiempos en que la familia moraba en nuestro país, la señora hubiera ido a tener familia a su patria natal. Lo cierto es, a este respecto, que en los primeros años de la década de 1880, toda la familia Jefferies (padres e hijos), vivían en una residencia montevideana frente a la Plaza Independencia, hecho probado por el investigador Fernando Bonilla, quien en el marco de la investigación llevada a cabo sobre Carlota Ferreira para el libro homónimo de Diego Fischer Requena, encontró en el expediente de la sucesión de Exequiel Viana y Oribe, la declaración de Jefferies como testigo del incidente que ocasionó su muerte, y lo primero que menciona es su dirección agregando acto seguido que el incidente ocurrió en su domicilio. El hecho, además, se relata en el libro antes mencionado.

Evidentemente, el ingeniero Jefferies, durante su permanencia en nuestro país, desde el primer momento se relacionó con la comunidad británica de la época, dueños, inversores y gestores de los principales negocios progresistas de entonces: gas, ferrocarril, frigoríficos, bancos, etc., y su propia posición debe haber facilitado su participación como socio en varios emprendimientos de los nombrados. Hombre sin dudas muy inteligente, utilizó los recursos a su alcance (información, contactos, relaciones, etc.) para invertir y desarrollar negocios en nuestro medio, teniendo entre sus actividades conocidas una buena participación en las acciones del Ferrocarril Uruguayo del Este (F.U.E.), que entonces se extendía desde la capital hasta Pando

La próxima referencia encontrada respecto a la participación de Jefferies en el ámbito comercial, lo constituyen un par de publicaciones que se conservan en la Sala Uruguay de la Biblioteca Nacional, consistentes en argumentaciones a favor y en contra en referencia a la sentencia de un juicio civil impulsado por Joaquín Requena contra Tomás Jefferies y el “Ferrocarril Uruguayo del Este”, ambas publicadas entre 1890 y 1891.

Del estudio de ellas, se desprende que Tomás Jefferies, Joaquín Requena y otros accionistas más eran socios a mediados de la década de 1880 de un ramal ferroviario denominado Ferrocarril Uruguayo del Este (F.U.E.), que se había constituido a principios de la década habiéndose construido en los primeros años el tramo Montevideo – Pando, el que estaba en funcionamiento y explotación desde 1883, trabajando a pérdidas por no haberse podido continuar con la construcción de la línea otorgada (a Maldonado), por falta de capital.
En el año de 1886, al amparo de la Ley de Promoción Ferroviaria (hubieron dos, aprobadas en el parlamento una en 1884  y otra en 1886) , nuestro país otorgó en concesión un gran número de nuevas líneas, entre ellas la denominada “Noreste”, que preveía “la llegada a la frontera en la localidad de Artigas (hoy Río Branco), atravesando los departamentos de Minas y Cerro Largo”, (al redactar la primera ley, Treinta y Tres aún no había sido disgregado de los nombrados). En el marco de esas nuevas concesiones, Tomás Jefferies a título personal  consigue la concesión de la mencionada línea, aclarándose en su planificación que la misma podía comenzar indiferentemente en Montevideo, Pando, Las Piedras o Canelones.

En una jugada inteligente, Jefferies convoca a asamblea de accionistas del F.U.E. en el año 1885, y a la vista de balances de pérdidas económicas de los últimos 3 o 4 años, más una depreciación en el precio de las acciones del orden del 75/80 por ciento, convence a la mayoría de sus consocios de vender la línea antes de ser obligados a realizar una disolución judicial por quiebra. Casi todos los accionistas aceptaron la propuesta, que les fue beneficiosa, excepto Joaquín Requena, quien se negó a participar de la venta propuesta. Con el consentimiento de la mayoría de los accionistas, Jefferies negocia y vende la gran mayoría del paquete accionario del F.E.U. conjuntamente con su concesión recientemente adjudicada del tren a Artigas, en la por entonces astronómica suma de 400 mil pesos, más acciones en canje de la nueva línea que recibirían los socios cedentes. A raíz de esta venta (que se le realizó al Ferrocarril Central del Noreste, casualmente presidido por Jhon Leared, quien lleva el mismo apellido de la esposa de Jefferies, quizá pariente directo), Requena  interpone un juicio  reclamando un porcentaje de ese precio a cambio de sus acciones, a lo que Jefferies se niega y la sentencia en primera instancia está de acuerdo, argumentando que el valor del F.E.U. era mínimo, y que el precio completo se pagaba principalmente por el valor de la concesión traspasada.
El juicio dura algunos años, y entre sentencias, apelaciones y contra apelaciones,  solo quedan los mencionados folletos argumentativos como prueba tangible, que en definitiva dieron la razón a Jefferies.

Los Ceibos Estancia Company Limited S.A.


En el ínterin,  los hijos de éste  en su mayoría se habían criado y se venían tiempos de regreso al viejo continente. Uno de los hijos, Arthur, elige la senda eclesiástica, el segundo de los varones, Tomás William con notorias inclinaciones agropecuarias y tras algunos estudios en su madre patria al respecto, se radica en un establecimiento comprado por su padre en nuestro medio, en el paraje Los Ceibos, como imaginarán los lectores el mismo establecimiento hoy conocido como “El Inglés”, sobre la ruta 17.

Seguramente – y ahora entrando en el área específica de la especulación-,  la necesidad de invertir el dinero obtenido en el brillante negocio realizado, y ante su alejamiento de estas tierras, motivan que Tomás Jefferies padre impulse la creación de una sociedad para la explotación de las inversiones en América, que eran sin dudas muy rentables. Es por ello, que entre noviembre de 1886 y Julio de 1889, se constituye en Londres  la denominada “Los Ceibos Estancias Company Limited”, luego acriollada a Los Ceibos Estancia Compañía Limitada, de cuyos estatutos (homologados por las autoridades uruguayas, inscriptos en el registro de comercio en marzo de 1900) se conserva una copia en los archivos nacionales.
Esta sociedad, tenía varias características especiales: nombraba como Presidente y Director Gerente vitalicio a Thomas Jefferies, y fueron sus primeros directores, además del nombrado, sus hijos Arthur Charles y Thomas William, y sus parientes Jhon Williams y Nicholas Barrington Leared, e integraban la sociedad además su hija Jean Ethel Jefferies, Richard E. Sharps y Capitan R. J. Rifies. De ellos, el único que fijó residencia en nuestro país fue Thomas W. Jefferies, a quien se le reconoce como “estanciero” y “domiciliado en Estancia Los Ceibos, Uruguay”, quien además es nombrado administrador y apoderado especial.


La sociedad “Los Ceibos Company”, adquiere además, en esos tiempos, otra estancia cercana a  Los Ceibos y más grande, aún hoy llamada Las Pampas, que en ese entonces contaba con unas diez mil hectáreas, y un par de establecimientos en Argentina, destacándose uno de “4 leguas y media” en el sur de la provincia de Córdoba. Más tarde, la compañía adquirirá otra estancia en Flores, campos dedicados al engorde de las producciones del este.
Esta es la primera pista concreta entonces, alrededor de 1890, de que el joven Tomás W. Jefferies, (había nacido en 1873) con muy pocos, años se radica en nuestro medio. De esa época, sin dudas datarían las primeras construcciones del casco de la estancia que estaba llamada  a convertirse en ejemplo de explotación rural en el este del país a principios del siglo XX.




Trabajo y genética en Los Ceibos

La estancia en la opinión de sus contemporáneos


Thomas William, o Tomás Guillermo, como le castellanizaban, radicado en tierras olimareñas, comienza su trabajo de mejoramiento genético con la incorporación de ejemplares vacunos Hereford y Durhan, de lanares Shropshire y Hampshire Down y de caballos Puro de Carrera, de Polo y las primeras líneas criollas del medio, según varias fuentes de prensa de la época que destacan como modelo y ejemplo de producción a “Los Ceibos”, ensalzando la figura de su principal quien no solamente accede a múltiples premios con su producción genética, sino que además se luce en muchas ocasiones como jurado de Exposiciones de las diversas razas que criaba.

Por ejemplo el diario olimareño La Razón dirigido por Paseyro y Monegal, en julio de 1902 cuando se preparaba a pasos agigantados la primera exposición en Treinta y Tres de la que Jefferies sería partícipe en varios aspectos, dedicó una portada a la exitosa participación de los productos de Los Ceibos en la Exposición de Nico Pérez, al tiempo que realiza una semblanza del establecimiento, que transcribimos a continuación:
La Razón, Junio de 1902
Estancia “Los Ceibos”.
Del numeroso grupo de establecimientos rurales que tomaron parte en el certamen celebrado últimamente en Nico Perez destacase en uno de los primeros puestos, con los espléndidos lotes de animales finos que presentó, el denominado “Los Ceibos”, perteneciente a la Estancia Company Limited que representa en nuestro país el señor Tomás W. Jefferies, administrador del establecimiento que acabamos de citar.
“Los Ceibos” está ubicado en este departamento, extendiéndose en la primera y segunda sección judicial sobre una superficie equivalente a siete suertes de campo, de inmejorable calidad por la exuberancia de su tierra que ofrece espontáneamente al ganado tiernos y exquisitos pastos que los ayuda para mantenerse en las mejores condiciones de gordura y también de salubridad.
De establecimiento modelo podemos calificarlo sin exageración, tanto por el órden y método con que se sigue la explotación ganadera, como por los planteles de reproductores que posee, adquiridos en su mayor parte a cabañas británicas de primera magnitud.


Igualmente en punto a instalaciones, hechas a todo costo con arreglo a los preceptos dados sobre este tópico por los maestros de la ciencia rural de nuestros días, que se descuidan generalmente por nuestros hacendados, no obstante tener una importancia capital en la explotación útil de la ganadería, podemos considerar a “Los Ceibos” como uno de los que tienen mejores galpones para la estabulación permanente, como también corrales y potreros para los reproductores de ganado que debe ser criado puramente a campo.
La estancia que nos ocupa está especial y casi podríamos decir, exclusivamente, al cultivo de la raza Hereford, que le ha dado los mejores resultados, puesto que todos los animales que pacen en los potreros de ella, presentan caracteres innegables de su alto grado de mestización, que los acerca notablemente al tipo acabado de la raza pura.



Actualmente el número de ganado Hereford es de 8.000 cabezas aproximadamente, lo que permite a la estancia separar anualmente una novillada numerosa y selecta que tiene compradores a precios elevados que solo alcanzan los animales criados en establecimientos de crédito, como es el que nos ocupa, porque se sabe que los sistemas y métodos que se usan en ellos tienen que dar infaliblemente productos superiores por su complexión robusta y buen estado de gordura.
En la explotación de la raza bovina, la estancia “Los Ceibos” se ha especializado en la producción de novillos tipo exportación y frigorífico, consiguiendo satisfacer las exigencias de estas dos ramas importantísimas de la industria ganadera, proveyéndola de animales preparados competentemente al efecto.
Para la exportación en pie los novillos que se destinan son mochados, circunstancia muy apreciada por los que intervienen en ese comercio. Los novillos así preparados han obtenido el año pasado un precio de 24 pesos, hecho que por si solo confirma la especial condición de este tipo de ganado que produce “Los Ceibos” para el mercado de exportación.
Los reproductores con que se ha obtenido tan satisfactorios resultados, han sido adquiridos directamente por el establecimiento de que tratamos en cabañas británicas, habiendo entre ellos seis que fueron importados de Nueva Zelandia, colonia que, como se sabe, tiene fama de tener expléndidos ejemplares de las razas de ganadería.
El plantel actual de bovinos Hereford está constituido por 25 vacas puras traídas de Inglaterra y 30 toros, también puros,  muchos de ellos hijos de padre y madre importados y otros entre los cuales deben contarse los seis que decimos fueron adquiridos en Nueva Zelandia e Inglaterra, importados directamente de cabañas modelos del extranjero.
En la especie lanar, la raza cultivada preferentemente por “Los Ceibos” es la Hampshire- down, de la que cuenta con un plantel numeroso de ovejas y carneros que son todos animales superiores.
Actualmente la estancia “Los Ceibos” cuenta con doce mil cabezas de ganado ovino cuya mestización es ya de segunda o tercera cruza, perteneciente a la raza Hampshire-down.
La explotación ovina hecha con sumos y prolijos cuidados está dando resultados insuperables en la estancia “Los Ceibos”, cuyas majadas con el alto grado de mestización que hemos mencionado, están compuestas de espléndidos animales de tipo uniforme, aparentes para el consumo nacional, por la precocidad de engorde que los caracteriza.
Las caponadas para frigorífico, como también para exportación, gozan de envidiable crédito entre los compradores de ganado, debido a que las condiciones de raza para carne que caracteriza a los Hampshire-down y  sus mestizos, los hacen muy solicitados para la industria de la congelación de carnes, como también para la exportación en pie.
Al mismo tiempo que raza de carnicería, la Hampshire-down, bien cuidada como lo está en el establecimiento “Los Ceibos”, es una excelente raza para la producción de lana y desde este punto de vista la estancia que nos ocupa ha realizado muy buenos negocios, puesto que todo el textil obtenido en las esquilas ha sido vendido anualmente en Liverpool, a precios iguales que los obtenidos por las merinas.



En la especie equina, “Los Ceibos” está dedicada a la explotación de razas de carrera, por mestización, en lo que obtiene muy lisonjeros éxitos, habiendo acreditado mucho sus productos que hoy son sumamente solicitados, porque se los ha visto salir victoriosos en infinidad de pruebas efectuadas en los hipódromos del país.
Para los efectos de la mestización, cuenta con algunos buenos padrillos afamados, de las mejores razas que se cultivan para carrera y que han obtenido diversos primeros premios en las exposiciones y ferias caballares a que han concurrido.
La población equina del establecimiento es muy reducida, como que las operaciones de esta sección están limitadas a la producción de ganado fino, pero los animales que la forman son todos de bella estampa y de condiciones satisfactorias desde otro punto de vista que deben consultarse tratándose de carrera.

El señor Tomás W. Jefferies, representante en nuestro país de la Estancia Compañía Limitada Los Ceibos, es como hemos dicho, el administrador de la estancia y dirige personalmente la explotación ganadera que en ella se hace, con una laboriosidad y competencia digna de todo aplauso.
El señor Jefferies al frente del establecimiento ha demostrado, efectivamente, profundos conocimientos de la ciencia ganadera, y una gran práctica obtenida en muchos años de dedicarse a la industria y debido a lo cual “Los Ceibos” han conseguido conquistar un puesto de primera fila en el concierto ganadero de la nación y gozar de inmenso crédito en el país y especialmente en el departamento de Treinta y Tres.


En la exposición feria de Nico Pérez, el establecimiento “Los Ceibos” ha presentado algunos ejemplares selectísimos del ganado que cultiva con tanto éxito y de los cuales mencionaremos especialmente el padrillo de carrera “Discreto” que obtuvo el primer premio en la categoría a que entró.
Igualmente resultó premiado el toro denominado “Olimar Chico”, de la raza Hereford, puro.
Estos dos animales han sido criados a galpón.
De los productos a campo expuestos en el mismo certamen, mencionaremos un espléndido lote de 10 toros puros de la raza Hereford al que le fue adjudicado el segundo premio de la categoría; otro lote también de 10 toros mestizos, también Hereford, ganador de un tercer premio; y 10 novillos gordos que fueron especialmente admirados por los visitantes del congreso debido a la soberbia estampa de cada uno y al excelente estado de gordura en que se presentaron.
En la sección ovina, el establecimiento “Los Ceibos” presentó un lote de 10 ovejas Hampshire-down, preciosos animales que fueron condecorados con el primer premio y otro de 20 capones en alto grado de gordura, que obtuvieron el segundo premio. Este lote de capones estaba formado por espléndidos animales de la raza Hampshire-down.

El corredor más famoso del Plata nació en Los Ceibos


En el “Museo del Turf” de nuestro país, dirigido por Luis Costa Baleta, se guarda celosamente el recuerdo de uno de los mejores pingos que a principios del siglo XX prácticamente no tuvo rival en las pistas del Río de la Plata. Ese ejemplar, llamado Black Prince, un macho nacido según reza oficialmente en el Stud Book Uruguayo el 15 de octubre de 1903 en el haras “Los Ceibos” del Sr. Tomás W. Jefferies, hijo del padrillo Discreto y de la yegua Flanqueadora.



Black Prince se destacó a partir de 1907 en las pistas de Maroñas, en Montevideo y en Palermo, Buenos Aires. Su historia deportiva comienza entonces a sus 4 años, arrasando en los clásicos capitalinos, apareciendo entonces como ganador en los clásicos Montevideo, Sarandí, General Artigas, Primavera, Ituzaingó y de Honor.  En enero de 1908 sale segundo en su primer Ramírez, que ganaría luego con solvencia en 1909. En otoño del 8 pasa a competir en Palermo, donde cosecha una serie de éxitos entre los que se destaca el Clasico General Campos y el Arenales, además de algunas carreras largas en las que tiene destacado papel. La temporada de 1909 fue su mejor preformance, que de seis carreras corridas en Palermo gana en cinco ocasiones: el Handicap Industria, el clásico Hipódromo Argentino, el Santiago Lawrie, el Belgrano y el clásico Congreso. Según la revista especializada de la época “Turf y Elevage”, Black Prince disputa su última carrera compitiendo en un Handicap sobre 3000 metros, donde pierde a un cuerpo con Pioneer, al que le daba 8 kilos. El artículo al respecto, finaliza ilustrándonos: “Allí terminó su campaña en las pistas rioplatenses defendiendo los colores del Stud Treinta y Tres; fue adquirido por un señor Villanueva para prestar servicios de Padrillo, lo que hizo hasta su muerte en 1917.



La familia “olimareña”


Tomás W. Jefferies, como vimos radicado en nuestro departamento pero administrador de múltiples propiedades familiares, dividía sus ocupaciones entre la crianza profesional de ganados de raza incorporando genética y tecnología de punta para la época, con actividades administrativas de los demás establecimientos, lo que le obligaba a viajar mucho y a tener una segunda residencia en la capital del país. En ella, pertenecía a los más selectos círculos de la sociedad montevideana, habiendo integrado como directivo y/o consejero en varias oportunidades la directiva de instituciones como la Asociación Rural, el Jockey Club y clubes de Polo, deporte del cual era apasionado, como muchos británicos de la época.

Es en la capital que conoce a Flora Mary Shaw Wells, hija de una extensa familia inglesa en su mayor parte radicada en Buenos Aires. Se casa con ella y se vienen a vivir a Los Ceibos, donde crían a sus tres hijos: Thomas Charles, nacido en 1905; René Maud, de 1908 y María Helena, la única que consta “nacida en Los Ceibos” en 1910.
Con apenas 44 años de edad, en 1924, fallece Flora, cuyos restos descansan en el Cementerio Británico de Montevideo, poniendo la nota luctuosa en la vida de la estancia, con sus hijas aún menores de edad. Jefferies, viudo, se muda permanentemente a Montevideo, viniendo a su establecimiento solamente por asuntos que requerían su presencia, y ya no volvería a residir más en nuestro medio.
Apenas algunos años después, con seguridad en 1928 o aún antes, delega en su primogénito Tomás Charles la dirección de los negocios familiares, y retorna a Irlanda para contraer matrimonio en segundas nupcias en Londres, concretamente en la St. George’s Hannover Square, con Dorothy Violet Carrington Fitzgerald, con quien se retirará a su domicilio natal del condado de Wexford, en Irlanda, donde vivirá hasta su fallecimiento en 1951 a los 78 años de edad.
Algunos años más permanecerán en nuestro medio los Jefferies, el mencionado Thomas Charles, casado con Narah Kathleen Beatty, residió algunos años en la estancia “Los Ceibos”, retornando a la capital del país. La hija menor, María Elena fue casada en primeras nupcias con Robert George Cazalet, padres de Gillian Mary Cazalet y Jefferies, y en segundas nupcias con Luke Beazley, sin descendencia.
Renée Maud Jefferies Shaw fue la última de los Jefferies en la zona. Unida en matrimonio con Frank T. Foster Bone, padres de Michael Frank Foster Bone y Jefferies, fueron durante algunos felices años los ocupantes de la estancia, hasta que una fatal enfermedad abate su único hijo, que fallece siendo apenas un niño de 8 o 9 años. Poco tiempo después de ese suceso, se produce la mudanza de la pareja, desocupando las propiedades, que comienzan su periplo de ventas, arrendamientos y desmembramiento para convertirse, a poco más de un siglo de su magnificencia, en la viva imagen del abandono y fracaso que es actualmente.


lunes, 20 de febrero de 2017

1º Expo T. y Tres

La Exposición Agro-Pecuaria Industrial de 1903


El 1º de enero de 1903, a las 3 de la tarde, se inauguró oficialmente la Exposición Agro-Pecuaria Industrial, con enorme afluencia de visitantes.
Don Aureliano G. Berro, secretario de la comisión organizadora, abrió el acto leyendo un espléndido discurso que fue justamente muy aplaudido. Posteriormente hizo uso de la palabra el entonces diputado por nuestro departamento Francisco J. Ros, dando lectura a un laborioso y notable trabajo estadístico que se complementó con el interesante y esclarecedor informe del Ing. Machiavello de los tipos de tierra del departamento. A su término, el Dr. Juan Antonio Escudero, cuyos sacrificios y trabajos tendientes a la celebración del evento nadie desconocía, improvisó “un patriótico discurso abogando con ardor por el triunfo en la concreción de esta clase de iniciativas positivas de progreso y engrandecimiento público”. Acto seguido, hicieron uso de la palabra representantes de la prensa nacional y local, y la parte oratoria culminó con la alocución del martillero encargado de las ventas, el Sr. Lugarou y culminó el acto de apertura con la ejecución del himno nacional por parte de la Banda Popular, dando un carácter más solemne a la fiesta.
Las crónicas de la época destacan que “durante toda la tarde fue enorme la concurrencia de visitantes, siendo el punto central el comienzo de las ventas. En el pabellón de Industria, mucho que admirar, desde la curiosa variedad de “cuernos” artísticamente modelados, hasta los más ricos muebles fabricados con maderas de nuestros montes: cuadros, objetos, muebles de adorno, arados, un bote, carruajes y cien objetos más, cada cual de valor indiscutible, llenaban esa sección que demuestra todo lo que en Treinta y Tres puede hacerse con constancia, inteligencia y labor. Las instalaciones generales, galpones, bretes, corrales, etc, estaban ocupados materialmente con productos variados y selectos de ganadería, descollando finísimos tipos de ejemplares vacunos y ovinos.”

La culminación de un largo camino


Todo había comenzado en los últimos años del siglo XIX, cuando un joven abogado treintaitresino, el doctor Juan Antonio Escudero, integrante de una familia proveniente de Rocha y radicada en la 4º sección del departamento, muy relacionado con la dirigencia de la Asociación Rural del Uruguay, concurre a nuestra ciudad capital con el propósito encomendado por la ARU de promocionar la exposición ganadera que habría de llevarse a cabo en el año 1900 en la localidad de Rocha, e interesar productores de esta zona en concurrir a la misma a adquirir reproductores de calidad para mejorar los rodeos de la zona.
En cumplimiento de esas misiones, el doctor Escudero reúne algunas docenas de fuertes productores y personas de influencia del medio, y deciden conformar una comisión con el principal cometido de concurrir a la Exposición de Rocha que se promocionaba, pero el mero hecho de reunirse a conversar llevó a ampliar los horizontes de los propósitos propuestos, constituyéndose en comisión permanente que enarbola como aspiraciones el establecimiento de una muestra de ese tipo también en Treinta y Tres, y a tales efectos se nombra una primer Comisión, que a la postre organizó con singular éxito el primer torneo que hoy nos ocupa.
Foto sin fechar, pero con toda seguridad de principios de siglo XX. Algunos hemos identificado: El de sombrero blanco, de bigotes, es el Dr. Julio María Sanz; a su derecha de gran barba blanca, el Coronel Bernardo Berro; a la izquierda de Sanz, el General Basilicio Saravia. A espaldas de Berro, suponemos que pueda ser el Coronel Urtubey, y el corpulento de la derecha sin seguridad podría ser Luciano Macedo.

Dicha comisión estuvo presidida por el entonces Jefe Político de Treinta y Tres, Coronel Bernardo G. Berro, secundado por destacados personajes de la época, como Braulio Tanco, Juan A. Escudero, Basilicio Saravia, Agustín de Urtubey, Luciano Macedo, Julio Mº Sanz  y otros.
Durante muchos meses los productores olimareños, olvidando rencillas y diferencias políticas “en tiempo de paz” trabajaron denodadamente para organizar el evento con lujo de detalles e intentando asegurar el mayor éxito.
Se consiguió con la Junta Económico Administrativa la cesión de un terreno recientemente adquirido sobre el camino real al Paso del Olimar, lindero con el Ejido justo donde había estado emplazado el cementerio viejo, y se realizaron las obras necesarias para el torneo: galpones, mangueras, bebederos, techos de sombra, y hasta un palco oficial, confeccionado en material que se conservó intacto hasta finales del siglo XX.
Todo estaba previsto para la realización de “la feria” a mediado de diciembre de 1902, pero algunos días antes se pospuso para el primero de enero de 1903, fundamentalmente a causa que el invierno se había alargado con una primavera lluviosa y se habían atrasado mucho las esquilas.

Finalmente, todo estuvo pronto, hasta la combinación de un tren fletado especialmente de Montevideo a Nico Pérez para arribar a esa ciudad a primeras horas de la noche, desde donde saldrían hacia Treinta y Tres todas las diligencias disponibles que se habían fletado especialmente para trasladar a los concurrentes con el fresco de la noche para evitar los calores veraniegos.

Muestra Pecuaria


A pesar que todas las crónicas de la época califican como “muy numerosa” esta primer exposición en nuestra ciudad, la documentación oficial conservada en la Asociación Rural del Uruguay (A.R.U.) respecto al tema específico del concurso de animales en sus tres ramas principales, vacunos, lanares y yeguarizos, nos da la pauta que en el área de concurso la concurrencia de animales no fue tan grande como lo fue en lo que tiene que ver con los que concurrieron a venta, comúnmente denominados animales “a feria”.
Días antes del comienzo oficial de las actividades, según se informa por Paseyro y Monegal desde las páginas de “La Razón”, ya habían sido nominados destacados productores del medio junto a otros referentes a nivel nacional, para actuar como jurados en las distintas categorías, algunos como delegados de la propia A.R.U., y otros designados por la Comisión Organizadora. En lo que refiere a los ganados vacunos, actuaron en varios equipos los señores Tomás Ashfield, Diego Walton, Doroteo Diago,  Teodoro Berro, José Francisco Lucas, José María Moreira, Emilio Sanchez y Cándido Gordillo. Para los ovinos, juraron en las diferentes categorías los productores Bautista Ospitaleche, Enrique Arocena, Alberto Sienra, José María Lete, Tomás Ashfield, Juan I. Machado, Miguel Bidart, Isidoro J. Amorín y José R. Gómez, mientras que en lo que tiene que ver a los equinos, adjudicaron los premios los especialistas Ramón E. Silveira, Carlos De Castro (hijo), Wenceslao Silveira y Tomás Ashfield. Además, se estipuló un premio especial que sería otorgado por un jurado compuesto por los señores José Pirrougelli, Francisco Lapido, Antonio Mautoni, Alejandro Gallinal, Emilio Sanchez, José A. Otamendi, Eufemio Juanicó, Ladislao Silvera, Próspero Silvera, Victorio Sosa, Pantaleón Juanicó, J. Pedreira Junior y L. Scarzolo Travieso.
Se puede apreciar al fondo de la fuente las viejas instalaciones de las exposiciones; galpones y hasta el molino de agua

Tras haberse oficiado los trabajos de rigor por parte de estas comisiones, se otorgaron los siguientes premios: en la raza Hereford, se declaró desierto el premio Gran Campeón, adjudicando en la primer categoría (Toros a Galpón) el primer premio al toro “Westford” presentado por Tomás Jefferies, quedando en segundo lugar “Ceibo”, ejemplar remitido por Enrique Gorondona. En la segunda categoría, Toros de Campo 3 años, resultó triunfador el reproductor “Airoso”, de Alberto Gallinal y segundo “Defensor”, del mismo expositor, quien además obtuvo los premios correspondientes a la tercer categoría, toros de campo de 2 años, con sus productor “Alerta” y “Currutaco”. En Puros por Cruza resultó ganador  Jefferies, al igual que en la categoría de Premio Conjunto al mejor lote. Asimismo, se adjudicaron dos premios especiales a los toros “Friar” de Tomás Walton y a “Excelesfield”, de Doroteo Diago. En lo que tiene que ver con los vientres, resultó premiado un lote de 6 vacas mestizas de Alberto Sienra quedando en  segunda posición el lote de 6 vaquillonas presentado por Jefferies, quién también ganó el premio designado para el mejor lote de vacas de cría.
En Durham, el vencedor fue “Guerrillero” de la estancia Peñagaricano, resultando en segundo lugar “Elefante”, presentado por José Francisco Lucas, quien también ganó los premios de Terneras con sus ejemplares “Huga” y “Huerfanita”. En las categorías de toros de menor edad, el ganador fue Ladislao Silveira, segundado por el “Girondino” de Carlos Reyles y “Brick” del mismo expositor. En ganados de campo, los ganadores fueron los lotes presentados por T. Bell y Ramón Gutiérrez, otorgándose premios especiales a los ejemplares “Ontario”, de Braulio Tanco y “Bonito” de Arocena.
Con respecto a los resultados obtenidos en la jura de los ejemplares ovinos, fue primer premio el carnero Hampshire Down Nº 50 presentado por Francisco Vidal, segundo el ejemplar Nº 63 propiedad de Ramón Gutiérrez, de Minas, con mención especial como “premio del jurado” a un carnero expuesto por Andrés A. Sosa. En ovejas, fue laureado el lote presentado por el mencionado Gutiérrez, secundado por el brete remitido a concurso por José Otamendi. En la raza Merino Rambouillet, el primer premio correspondió a Alejandro Mautone (de Rocha) y los restantes a Manuel Beldarrain, Otamendi, Gutiérrez, y a Tomás Jefferies, en tanto que en Borregos, el premio fue otorgado a Braulio Tanco con su carnero “Euskaro”.
En equinos, mientras tanto, también Jefferies conquistó los premios a los reproductores machos de raza Puros de Carrera, el primero con el doradillo malacara “Monseñor” y el segundo con “Discreto”. El concurso de caballos de campo lo obtuvo Julio Urueña con 5 baguales mestizos. Asimismo, se otorgaron premios especiales a ejemplares puntuales que no tenían competencia por ser los únicos de su raza, unos “Tiro Liviano” presentados por Jefferies, una Pony y un lote de “5 yeguas y su correspondiente burro” presentados por Tanco.
Como curiosidad, publicamos a continuación el detalle de las ventas llevadas a cabo en la oportunidad, según los registros que se han podido rescatar:


CANT
ESPECIE
RAZA
NOMBRE
VENDEDOR
COMPRADOR
 PRECIO UNI
1
toro
Hereford
Currutaco
Alejandro Gallinal
Feliciano Sosa
             600,00
1
toro
Hereford
Alerta
Alejandro Gallinal
Hermenejildo Silvera
             540,00
7
borregas
Rambuillet

Ignacio Urtubey
Manuel Meneses
             500,00
1
toro

Girondino
Carlos Reyles
Abelardo Olmos
             500,00
1
toro
Durham
Airoso
Alejandro Gallinal
Bautista Hontou
             470,00
1
toro
Hereford
Onix
Alejandro Gallinal
Antonio Araujo
             470,00
1
toro
Hereford
Dichoso
Alejandro Gallinal
Próspero Silveira
             425,00
1
toro
Durham
Brick
Carlos Reyles
Jose Francisco Lucas
             400,00
1
toro
Durham
Malevo
Jose Francisco Lucas
Feliciano Sosa
             350,00
1
toro
Durham
Elefante
Jose Francisco Lucas
Feliciano Sosa
             350,00
2
carnero


Francisco Vidal
Braulio Lago
             300,00
1
toro
Hereford

Macció
Ladislao Silvera
             265,00
1
toro
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Braulio Silvera
             250,00
1
toro
Durham

Peñagaricano
Isidro Telechea
             210,00
1
toro
Durham
Espada
Peñagaricano
Brito e hijo
             210,00
1
padrillo

Manzanera
Tomás Jefferies
Edelmiro Silvera
             200,00
1
toro


Kelly
Tomás Jefferies
             187,00
1
toro
Hereford
Petronia
Arocena y Haro
E. Gorrondona
             165,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Belisario Delmon
             150,00
1
toro
Hereford
Napoleón
José Francisco Lucas
V. Alvez Pereira
             150,00
4
carnero
Rambuillet

Bidart
Jose Francisco Lucas
             137,00
3
carnero
Rambuillet

Bidart
Jose Francisco Lucas
             131,00
1
carnero
Rambuillet

Bidart
Andrés Sosa
             128,00
2
toros
Durham

Julio Clausolles
Isidro Telechea
             125,00
1
toro
Hereford

Arocena y Haro
Hilario López
             120,00
1
toro
Durham

Julio Clausolles
Braulio Tanco
             120,00
2
toros
Durham

Arocena y Haro
Andrés Jauregui
             115,00
1
terneros
Hereford
Ceibo
Enrique Gorrondona
Angel Quintela
             100,00
2
toros


Lopez y Viera
Brígido Lago
             100,00
1
carneros


R. Gutierrez
Carmen F. de Melchierri
                98,00
1
terneros
Hereford
Arrayán
Enrique Gorrondona
Pedro Jauregui
                95,00
3
toros


Antenor Sanchez
Angel Quintela
                95,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Bernando G. Berro
                90,00
1
caballo
Anglo-Normando

Ing. D. Lopez
Luciano Macedo
                90,00
1
caballo




                90,00
1
carnero


R. Gutierrez
Augusto Martínez
                90,00
1
terneros
Hereford
Ñangapiré
Enrique Gorrondona
Francisco Ungo
                85,00
1
toro
Hereford
Libra
Braulio Silvera
Juan Toledo
                80,00
5
carnero
Rambuillet

Ignacio Urtubey
Ing. Machado
                80,00
1
carnero


Jose Ramírez
Marcos Baudean
                80,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Luis Barnada
                75,00
1
toro


Lopez y Viera
Belisario Delmon
                75,00
1
toro


T. Waller
Belisario Delmon
                75,00
1
toro


Kelly
Belisario Delmon
                75,00
1
toro
Hereford

Tomás Jefferies
Juan A. Escudero
                70,00
2
toros
Durham

Braulio Tanco
Augusto Martínez
                70,00
1
caballo


Ramón Brito
A. del Grossi
                65,00
16
vacas
Durham

Osorio Silveira
Silvera, Arocena y Haro
                60,00
1
toro
Hereford
Quebracho
Enrique Gorrondona
Eustaquio Martinez Alvariza
                60,00
5
toros
Hereford

Irureta Goyena
Francisco N. Oliveres
                60,00
5
toros
Durham

Santos Urioste
Rudecindo Pereira
                60,00
1
toro


Kelly
Manuel Meneses
                60,00
1
toro


Simonelly y Kelly
Brígido Lago
                59,00
6
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Belisario Delmon
                52,00
19
carnero


Pedro Nazabal
Victoriano Sosa
                52,00
4
toros


Antenor Sanchez
Medardo Olmos
                51,00
1
toro


Bieigieder Freire
Francisco Ungo
                51,00
6
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Manuel Meneses
                50,00
1
toro
Durham

Peñagaricano
Isidoro J. Amorin
                50,00
1
toro
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Ladislao Silvera
                50,00
1
toro
Hereford

Irureta Goyena
Naceaceno Lopez
                50,00
4
toros
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
A. del Grossi
                50,00
30
vacas
Hereford

Alejandro Gallinal
Andrés Sosa
                50,00
1
toro
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Belisario Delmon
                50,00
5
toros
Durham

Santos Urioste
Epifanio Martínez
                50,00
8
vaquillonas
Hereford

Julio Clausolles
Belisario Delmon
                50,00
1
toro


Antenor Sanchez
Brígido Lago
                50,00
2
toros
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Manuel Beldarrain
                50,00
1
toro
Durham

Silvestre Ayala
José Olano
                50,00
2
toros


Antenor Sanchez
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Kelly
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Simonelly y Kelly
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Lopez y Viera
Brito e hijo
                50,00
1
toro


Drable Hnos.
Brito e hijo
                50,00
16
vaquillonas
Hereford

Julio Clausolles
Hilario López
                47,00
10
toros
Durham

Silvera, Arocena y Haro
José Olano
                46,00
6
vaquillonas
Hereford

Julio Clausolles
Juan Hontou
                45,00
50
vaquillonas
Cruza D y H

Julio Clausolles
Angel Quintela
                45,00
25
vaquillonas
Cruza D y H

Julio Clausolles
Eduardo Quintela
                45,00
1
toro


Lopez y Viera
Carlos Barrios
                45,00
2
toros


Enrique Gorrondona
Jose Otamendi
                45,00
22
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Braulio Tanco
                45,00
17
vaquillonas


Julio Clausolles
Victoriano Sosa
                45,00
5
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Juan A. Escudero
                45,00
2
toros


Simonelly y Kelly
Eustaquio Olivera
                45,00
1
toro


Drable Hnos.
Eustaquio Olivera
                45,00
2
toros


Antenor Sanchez
Emilio Sanchez
                45,00
1
toro


Drable Hnos.
Emilio Sanchez
                45,00
1
toro


T. Waller
Emilio Sanchez
                45,00
1
toro


Kelly
Antonio Spagnolo
                45,00
24
vacas


Julio Clausolles
José F. Lucas
                44,00
2
vacas
Hereford

David Fernandez
Braulio Silvera
                42,50
1
carnero


Pedro Nazabal
Juan de Dios Rivero
                40,00
31
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Manuel Meneses
                40,00
15
toros
Hereford

Alejandro Gallinal
Juan Beloqui
                40,00
8
vaquillonas
Durham

Luis Gadea
Braulio Tanco
                40,00
15
vaquillonas
Durham

Luis Gadea
Braulio Tanco
                39,00
6
toros
Hereford

Silvera, Arocena y Haro
Juan Alzamora
                38,00
2
toros
Durham

Irureta Goyena
Victoriano Sosa
                37,50
17
vaquillonas
Durham

Julio Clausolles
Braulio Tanco
                37,00
1
toro


Bieigieder Freire
Juan Salaberry
                35,00
1
toro


Bieigieder Freire
Pedro Acosta
                35,00
4
toros


Diego Duford
E. Buenafama
                33,00
11
vaquillonas
Durham

Peñagaricano
Isidro Telechea
                31,50
1
toro


Enrique Gorrondona
M. Alvariza
                31,00
20
vacas
Durham

Arocena y Haro
Ladislao Silvera
                30,00
2
toros
Hereford

David Fernandez
Rodrigo Moreira
                30,00
16
toritos
Cruza D y H

Ramón Gutiérrez
Francisco Mendoza
                30,00
11
vacas
Durham

Julio Clausolles
Belisario Delmon
                30,00
10
toros


Diego Duford
Brito e hijo
                30,00
2
toros


Lopez y Viera
Brito e hijo
                30,00
1
toro


Drable Hnos.
Francisco Ollamburo
                28,50
25
vacas
Hereford

Macció
Manuel Beldarrain
                28,50
25
vacas con cria


Macció
Silvera y Hontou
                28,00
19
vaquillonas


Drable Hnos.
Juan Salaberry
                28,00
1
toro
Hereford

Teodoro Berro
Braulio Tanco
                28,00
1
toro
Hereford

Teodoro Berro
Hip. Fernandez
                28,00
3
toros
Hereford

Irureta Goyena
Brito e hijo
                27,00
25
vacas con cria
Hereford

Macció
Ladislao Silvera
                26,50
2
toros
Durham

Arocena y Haro
Filomena Corbo
                26,50
2
toros
Hereford

Irureta Goyena
Lorenzo Ferreira
                26,50
6
vaquillonas
Durham

David Fernandez
Feliciano Sosa
                26,00
12
vacas


Macció
Próspero Silveira
                25,50
30
vaquillonas
Hereford

Isidro Telechea
Macció
                25,00
20
vacas
Hereford

Macció
Antonio Araujo
                25,00
25
vaquillonas
Hereford

Macció
Lorenzo Ferreira
                25,00
5
toros


M.H. Jackson
Manuel F. Lago
                25,00
10
vaquillonas
Durham

Peñagaricano
Juan Beloqui
                24,00
10
vacas


Drable Hnos.
Tomás Jefferies
                23,00
40
vaquillonas
Durham

R. Gutierrez
Juan Beloqui
                22,00
2
toro
Hereford

Teodoro Berro
Jose Francisco Lucas
                22,00
1
toro
Hereford

Teodoro Berro
Manuel F. Lago
                22,00
1
toro


M.H. Jackson
Manuel F. Lago
                22,00
10
vacas
Durham

Peñagaricano
Juan Beloqui
                21,00
20
vacas
Hereford

Ramón Fernandez
Eustaquio Olivera
                21,00
1
potrillo


Bieigieder Freire
Bernando G. Berro
                21,00
10
vaquillonas
Hereford

Ramón Fernandez
Olegario Martinez
                20,00
2
carnero


Francisco Vidal
E. Alvarez
                20,00
5
vacas


Lopez y Viera
Braulio Tanco
                20,00
14
vaquillonas
Durham

David Fernandez
Ladislao Silvera
                19,00
22
vacas
Hereford

Ramón Fernandez
Juan Salaberry
                19,00
1
potrillo


Bieigieder Freire
José F. Larrosa
                19,00
22
vacas
Hereford

Ramón Fernandez
Victoriano Sosa
                18,50
16
terneros
Hereford

Ramón Fernandez
Victoriano Sosa
                18,50
1
carnero


Ignacio Urtubey
Benito Azambulla
                18,50
5
carnero
Merino

Enrique Gorrondona
Francisco N. Oliveres
                18,00
1
carnero


Ignacio Urtubey
Juan de Dios Rivero
                18,00
6
vacas
Durham

Ramón Brito
Carlos Telis
                16,50
8
vacas


Bieigieder Freire
Juan Salaberry
                16,50
1
petisa


Laureano Muniz
Feliciano Sosa
                15,50
5
vacas con cria
Hereford

Ponce De Leon
Bernando G. Berro
                15,50
47
vaquillonas


Diego Duford
Juan Salaberry
                15,25
2
borregos


Joaquín Ramírez
Andrés Sosa
                15,00
1
carnero


Joaquín Ramírez
David Fernandez
                14,00
145
vacas
Hereford

Teodoro Berro
Próspero Silveira
                13,50
5
carnero


Ignacio Urtubey
Miguel Rocha
                13,00
78
vacas


Kelly
Antonio Spagnolo
                13,00
2
vacas


Kelly
Antonio Spagnolo
                13,00
5
carnero


Ignacio Urtubey
Isidro Telechea
                11,00
2
potrancas


Bieigieder Freire
Bernando G. Berro
                11,00
1
carnero


Francisco Vidal
Nereo Aguilera
                11,00
1
carnero


Ignacio Urtubey
J. Ruiz
                11,00
10
carneros


Enrique Gorrondona
M. Acosta
                10,50
1
carnero


Francisco Vidal
M. Acosta
                10,00
20
carneros


Ignacio Urtubey
Isidoro J. Amorin
                10,00
1
carnero


Ignacio Urtubey
Isabel Rodríguez
                10,00
2
carneros


Ignacio Urtubey
Alonso Díaz
                10,00
2
carneros


Francisco Vidal
Gregorio Ibarra
                10,00
98
carneros


R. Gutierrez
Urbano Mederos
                  8,00
10
carneros


M. Rodríguez
José Arroyal
                  7,00
7
carneros


J. Echeverrigaray
Miguel Izmendi
                  5,00
10
carneros


M. Rodríguez
B. Amorín
                  4,00
27
borregas


M. Rodríguez
Alonso Díaz
                  1,20

Artes e industria


Una de las particularidades que tuvo la primera exposición de referencia es, sin dudas, la característica muy especial, desacostumbrada por entonces en este tipo de eventos, de ser sede también de una importante muestra cultural e industrial, con un espacio propio destinado a los productos presentados. Las secciones de Arte e Industrias, donde también existió nutrida competencia y fuerte presencia de expositores, un jurado especialmente constituido al efecto otorgó las siguientes distinciones:
Copa de la Primera Exposición que se conserva

en el Museo Histórico Departamental

El vencedor en el área de arte, fue el ciudadano brasileño Joaquim Pedreira Junior, quien presentó una serie de fotografías del río Cebollatí, y que estuvo instalado durante el transcurso de la exposición con sus equipos fotográficos, registrando gráficamente el evento, “perpetuando las diversas fases del hermoso torneo ganadero”, según destacaba un periódico de la época. Cabe señalar, además, que en una entrevista realizada al mencionado fotógrafo algunos días después de su premiación, Pedreira Junior, radicado en Melo como Cónsul Brasileño en esa localidad, afirmó que las fotografías tomadas en la exposición serían publicadas en una revista de la cual es uno de sus directores, denominada “Uruguay-Brasil”, y de la que no hemos podido encontrar ningún ejemplar.
En lo que tiene que ver con trabajos manuales, resultaron premiados algunos expositores cuyos nombres tampoco fueron preservados, con productos de guampa tallada, mates grabados, trabajos en maderas de ceibo y mimbre “donde sobresalen cestos y sillas”, dice el cronista, mientras que trabajos más voluminosos como muebles, herramientas, carruajes y hasta “una piragua” fueron destacados con sendas menciones especiales.
Con respecto a los productos de granja, la nota informa de otros premios otorgados a gallinas expuestas por Tomás Jefferies, a conservas y chacinados, a “vinos provenientes de la 3ª. Sección y de la Granja Echandy”, así como una mención especial a la “yerba mate elaborada por el Sr. Percibal, quién obtuvo además de una medalla de plata, un significativo premio en metálico.

Por último, en lo que se refiere a la muestra de productos agrícolas, obtuvieron premios los productos presentados por Juan Basso, fundamentalmente semillas de varias frutas y hortalizas.



Parte del Palco Oficial de la Primera Exposición que se conservó hasta mediados de los años 70 en la cancha del Parque Colon